Protesta en calles de San José contra extradición de Pedro Javier Fernández
Publicado por Alex Jacometti
Queridísimos lectores,
Este martes, en las afueras del Tribunal de Justicia, se escucharon no solo los tambores de la protesta, sino también las voces de quienes insisten en que la justicia no debe confundirse con venganza. Unas cincuenta personas —jóvenes y adultos mayores, todos con la frente en alto— realizaron un plantón antes de entregar una carta dirigida a la jueza Maribel Bustillo Piedra, con un objetivo claro: impedir la extradición del nicaragüense Pedro Javier Fernández Sandoval.
Al evento llegaron personas de todos los ámbitos: abogados, periodistas, campesinos, hermanos de la Costa Atlántica y exiliados de diversas procedencias, todos unidos por la causa de visibilizar la situación de los perseguidos políticos nicaragüenses.
Y he aquí una imagen que nuestros cronistas no podían pasar por alto: bajo la pertinaz lluvia, los nicaragüenses se mantenían firmes, mostrando que la resistencia no se moja ni se doblega. El agua caía sobre ellos sin contemplaciones, y aun así, con un fervor casi teatral, levantaban su voz, recordándonos que hay espíritus que ni tormenta alguna puede acallar.
Aunque algunos insisten en proclamar la desaparición de la oposición, devorada por el éxodo hacia Europa y Estados Unidos, la realidad se mostró distinta: allí estaban, firmes y ruidosos, reclamando su espacio en la historia.
La carta entregada por 14 organizaciones (eran 15 originalmente, pero ya saben, siempre hay alguien que se baja del carruaje antes de tiempo) dejó su tono solemne en el aire:
“Solicitamos encarecidamente, en atención a las normas internacionales de derechos humanos, no se ordene su extradición a Nicaragua.”
Los firmantes describieron a Pedro Javier como “un trabajador humilde y opositor activo en Costa Rica”, y denunciaron la “manipulación perversa del sistema judicial por parte del régimen dictatorial de Nicaragua.”
Más aún, recordaron que las acusaciones forman parte de un patrón de persecución sistemática:
“Las imputaciones… forman parte de un patrón más amplio de represión y criminalización de la disidencia.”
Una denuncia que resonó con fuerza, especialmente al advertir sobre el caso de Douglas Gamaliel Álvarez Morales, extraditado en febrero de 2024 desde Costa Rica y hoy desaparecido en las entrañas de “La 300”.
“No tenemos ninguna duda de que, en caso que Pedro Javier sea devuelto, será víctima de desaparición forzada y torturas.”
Hasta aquí, todo parecía una escena digna de crónica solemne. Pero, como suele suceder, los mejores secretos no estaban escritos en el papel, sino murmurados en voz baja. Entre algunos observadores presentes, se comentaba que el plantón exigía algo “ilógico”: según ellos, Pedro Javier merecía la extradición por ciertos actos indebidos. ¡Qué atrevida conclusión! Mientras tanto, los manifestantes nunca pidieron impunidad: lo que exigían era que no se consumara la extradición, porque el verdadero asunto aquí era visibilizar la persecución contra los exiliados.
Firmaron la misiva organizaciones como el Movimiento Campesino Anticanal, la Unidad de Exiliados Nicaragüenses, la UNAB, GREX, la Asociación Unidad Médica Nicaragüense y ASIDEHU, entre otras, un total de 14 agrupaciones que aún se niegan a permanecer en silencio.
Y así, entre cartas solemnes, murmullos y consignas de resistencia, queda claro que esta historia no terminó el 30 de septiembre. Al contrario, apenas comienza a escribirse con tinta de dignidad y un toque de insolencia.


