En esta página encontrarás análisis de temas culturales, políticos y de actualidad, además de experiencias y opiniones que buscan un lugar seguro para generar reflexión y diálogo. Descubre contenido auténtico, bien investigado y pensado para lectores curiosos como tú.

Latest Posts

Cuando la esperanza también tiene nombre: una mirada a “¿Y la esperanza?”





El jueves 27 de agosto, el escenario de Lobo Mestizo, en el centro de San José, se convirtió en un espacio para hablar de migración, exilio y de las dificultades que acompañan a quienes dejan Nicaragua para intentar construir una nueva vida en Costa Rica.

“¿Y la esperanza?” sigue el encuentro entre un periodista y otra persona cuyo nombre, Esperanza, se convierte también en un juego de palabras con la propia idea de tener esperanza. A partir de este encuentro, la obra presenta las experiencias de dos personas migrantes que viajan de Nicaragua a Costa Rica y que, una vez en el país, deben enfrentarse a distintas dificultades relacionadas con su condición de migrantes y, especialmente, de exiliados.

La obra juega constantemente con el significado de la palabra esperanza. No se trata solamente del nombre de un personaje, sino de una emoción que acompaña a quienes abandonan su país y llegan a un lugar nuevo con la expectativa de encontrar mejores oportunidades, aun sabiendo que el camino no necesariamente será sencillo.

Uno de los aspectos que más destaca es la manera en que la puesta en escena consigue desarrollar diferentes momentos sin depender de una escenografía compleja. La iluminación tiene un papel importante para marcar los cambios de escenario, mientras que la música y los sonidos acompañan las acciones, los desplazamientos y los lugares hacia los que se dirigen los personajes.

El vestuario también funciona como parte de la narración. Los cambios permiten marcar el paso del tiempo y, en determinados momentos, diferenciar personajes y situaciones. Son elementos que, aunque podrían parecer pequeños, ayudan a que el público siga los cambios dentro de la historia.

La obra había sido pensada originalmente para contar con tres personas sobre el escenario, pero en esta función solamente participaron dos debido a que la tercera persona no pudo presentarse. Uno de los actores fue Jeffrey Lara, y ambos intérpretes forman parte del colectivo teatral La Marimba. A pesar de esta modificación, los actores lograron sostener la historia y mantener la atención del público durante la presentación.

Otro elemento que me llamó particularmente la atención fue la composición del público. La mayoría de las personas presentes eran jóvenes, aunque también había espectadores de otras edades. Me pareció algo positivo, especialmente porque no todos los espacios logran acercar a las nuevas generaciones al teatro y a otras expresiones artísticas.




La presencia de un público joven también demuestra que existe interés por conocer historias que abordan temas sociales desde otras formas de expresión. En este caso, la migración y el exilio dejan de ser solamente conceptos que aparecen en las noticias y pasan a convertirse en experiencias representadas sobre un escenario.

Si tuviera que señalar algo que me hubiera gustado diferente, sería la duración. Me habría gustado que la obra fuera un poco más larga. Sin embargo, quizá esa misma brevedad sea parte de su encanto: la historia consigue disfrutarse tanto que, cuando llega el final, queda la sensación de que pasó demasiado rápido.

“¿Y la esperanza?” utiliza una historia de migración y exilio para hablar también de aquello que permite continuar cuando el camino se vuelve difícil. Con una puesta en escena apoyada en dos actores, iluminación, sonido, música y vestuario, la obra consigue construir distintos espacios y momentos sin necesidad de grandes recursos escenográficos.

Y quizás lo más interesante es que, al terminar, la pregunta del título permanece más allá del escenario: ¿y la esperanza? Una pregunta que no solamente pertenece a los personajes, sino también a quienes alguna vez tuvieron que dejar atrás lo conocido para comenzar de nuevo en otro lugar.



La Odisea después de Homero

Por Alex Desjardins 




Cuando uno se acerca a una historia como La Odisea, llega con ciertas expectativas. Es una obra que ha sobrevivido durante miles de años y que ya forma parte del imaginario colectivo: Ulises, Penélope, Telémaco, los cíclopes, las sirenas, los dioses del Olimpo y, por supuesto, el largo viaje de regreso a Ítaca. Por eso, al ver la adaptación de Christopher Nolan, es inevitable comparar lo que aparece en pantalla con aquello que uno recuerda de la historia original.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue que la película no cuenta la historia de manera completamente lineal. En buena parte de su desarrollo, la narración va saltando en el tiempo y obliga al espectador a reconstruir lo que está ocurriendo. Esto puede hacer que la experiencia sea diferente para quienes llegan esperando una versión tradicional del viaje de Odiseo, porque la película parece estar más interesada en construir su propio relato que en seguir paso a paso la estructura del poema de Homero.

También llegué pensando que Aquiles tendría una presencia mucho más importante. Sin embargo, su figura aparece principalmente a través de referencias y no ocupa el lugar que imaginaba. Esto me sorprendió porque, cuando uno piensa en las grandes historias relacionadas con la guerra de Troya, Aquiles es inevitable. Pero La Odisea comienza, precisamente, cuando esa guerra ya terminó y el protagonista intenta regresar a su hogar.



Algo similar me ocurrió con los dioses griegos. Yo esperaba que tuvieran una presencia mucho más fuerte, teniendo en cuenta la importancia que tienen en la historia original. Sin embargo, la figura central es Atenea, mientras que los demás dioses aparecen principalmente cuando la historia los necesita. Poseidón, por ejemplo, cobra importancia después del enfrentamiento con Polifemo y del castigo que los guerreros comienzan a relacionar con él. Apolo aparece vinculado al episodio de las vacas de su isla, mientras que Zeus es presentado alrededor de la idea de una ley relacionada con la obligación de recibir adecuadamente a los huéspedes.

En la película también se repite constantemente la idea de que Odiseo es el guerrero más inteligente. Sin embargo, hubo momentos en los que yo sentía que la historia podía llevarnos a pensar que su segundo al mando era incluso más inteligente que él. En algunas situaciones parecía tener respuestas más sensatas o encontrar soluciones que Odiseo no veía. Esto me hizo preguntarme si, en algún momento, la película iba a cuestionar esa imagen del gran estratega y mostrarnos que la inteligencia de Odiseo no siempre era suficiente.

Al final, lo que termina jugando en su contra es su propia soberbia. Su inteligencia podía ayudarlo a salir de situaciones difíciles, pero su orgullo y su necesidad de demostrar quién era terminaron teniendo consecuencias para él y para quienes lo acompañaban. Es precisamente esa contradicción la que me pareció interesante: el hombre al que todos reconocían como el más inteligente también podía convertirse en su propio enemigo. Y, de alguna manera, su soberbia es una de las razones por las que el regreso a Ítaca se vuelve mucho más largo y difícil de lo que podría haber sido.

También me llamó la atención la relación que tenían sus hombres con los dioses. Durante buena parte de la película, quienes acompañaban a Odiseo parecen vivir con miedo de las consecuencias de desafiar a las divinidades. Hay una sensación constante de temor y respeto hacia aquello que consideran superior a ellos. Sin embargo, hay un momento en el que esa actitud cambia completamente: cuando llegan a la isla de Apolo y terminan comiéndose las vacas sagradas.

Lo interesante es que Odiseo ya les había advertido que no debían hacerlo. No era algo que desconocieran. Sabían que existía un peligro y, aun así, decidieron ignorar la advertencia. En ese momento parecían olvidar el temor que habían mostrado anteriormente hacia los dioses y actuaron pensando más en sus propias necesidades que en las consecuencias. Después de abandonar la isla y enfrentarse a lo que ocurre como resultado de sus decisiones, vuelven a mostrarse temerosos de los dioses. Es como si el miedo regresara cuando ya era demasiado tarde.

Hubo, además, un momento de la película en el que me puse a reír, y fue durante la aparición de las sirenas. Antes de que se definiera claramente qué eran esas criaturas, vi que aparecían focas y automáticamente recordé la serie Batalla de los dioses, de History Channel, que había visto anteriormente. En uno de sus episodios explicaban que, entre las posibles interpretaciones del mito de las sirenas, existía la idea de que estas historias podían estar relacionadas con animales marinos, como las focas, y con sonidos que los navegantes podían haber interpretado como cantos. Entonces, cuando vi las focas en la película, pensé inmediatamente en aquella explicación y me dio risa la coincidencia. No sé si esa fue la intención de la película, pero fue uno de esos momentos en los que una experiencia previa termina influyendo en la manera en que uno interpreta lo que está viendo.

Como ocurre con muchas adaptaciones de Hollywood, la historia también introduce cambios para convertir una obra antigua en una película pensada para el público contemporáneo. Aun así, mientras la veía, no pude evitar pensar en Percy Jackson. No porque considere que la película esté haciendo referencias directas a los libros, sino porque, como alguien que los ha leído, hay elementos de la mitología griega que inmediatamente me resultan familiares. Los nombres de los dioses, sus historias y la manera en que sus acciones afectan a los mortales forman parte de un imaginario que también conocí a través de los libros de Rick Riordan. Es una conexión personal que hice como espectadora, pero que me hizo recordar cuánto ha influido la mitología griega en las historias que seguimos consumiendo hoy.



Pero quizá la comparación más inesperada surgió después de la película, cuando la persona con la que fui y yo comenzamos a comentar algunos personajes. En un momento hicimos una comparación política que, aunque obviamente no forma parte de la intención original de la historia, nos pareció curiosa.

Penélope, especialmente hacia el final, nos recordó a Rosario Murillo por la manera en que interpretamos su relación con el poder. La vimos como alguien que, ante la posibilidad de perder el control, se vuelve cada vez más desesperada por conservarlo. Mientras tanto, el personaje interpretado por Robert Pattinson nos hizo pensar en Daniel Ortega: alguien que manda a otros a enfrentarse al peligro y recoger las armas, pero que evita hacerlo directamente por miedo a las consecuencias.

Es una comparación subjetiva y probablemente polémica, pero también demuestra algo interesante sobre las historias clásicas: cada generación las mira desde su propia realidad. Quizá esa sea una de las razones por las que seguimos regresando a La Odisea. Aunque cambien los actores, la época y la forma de contarla, seguimos encontrando en sus personajes algo que nos resulta familiar.

La historia de Odiseo sigue siendo, al final, una historia sobre el poder, la ambición, la inteligencia, la soberbia, la lealtad, la pérdida y el deseo de volver a casa. Y, en esta versión de Christopher Nolan, también es una oportunidad para mirar un relato de miles de años atrás desde los ojos del presente.


CUIDADORES DE LA CREACIÓN


 

A Las Pastoras y Pastores Valdenses

 

¡Mirad que bueno y agradable

es encontrarnos en este día!

Pastores y pastoras con alegría,

compartir el pan

de la enseñanza e información

sobre el cuido de la Creación.

 

En este taller titulado: Creación,

Nueva Creación y Misión de Dios.

Que el Dios de la Creación y vida,

nos abre la mente y el corazón

aprendiendo nuevas herramientas

para compartir con otros y otras.

Integrándolos a la Misión del cuido

de la Creación y podamos volver,

a sonreír como en el principio

de la maravillosa Creación.

 

Aquí reunidos en un círculo,

sentados, sentadas: pastoras

y pastores Valdense en el Centro

de capacitación Emmanuel. 

En este taller de gracia,

se enciende la inspiración

en la búsqueda de la racionalidad,

del compromiso a convertirnos,

en cuidadores de la Creación.

Aquí juntos aprendemos a escuchar,

los gemidos de la Creación

que atraviesa en su destrucción. 

Pastores y Pastoras vamos a la labor

que nos llama con manos de amor.  

 

La Nueva Creación en Cristo.

Se transformo el asesinato de la cruz

En Una Nueva Creación en Jesús,

Para destruir la estructura de pecado,

construida por los poderosos:

para saquear, reprimir y explotar

a los pueblos y la biosfera.

Una Nueva Creación florecerá

del trabajo de los pastores,

de las pastoras y toda la gente.

¡A proclamar la luz de un mundo

nuevo acompañado de Jesús!  

 

La Misión de Dios:

Fue la que al principio diseñó

En el huerto con sus manos formo:

Ríos, mares y el campo florecido.    

Puso a la gente un encargo sagrado

Cuidar de la tierra y todos los seres.

Aunque la humanidad fallo,

el amor del Creador nunca termino.

Esa gente que con barro y aliento

de vida Dios hizo en advenimiento,

y nos confió el cuidado del mundo,

porque somos su imagen bendecida,

 

Nacimos de Dios como criatura

a su imagen y semejanza,

No como depredadores 

de la hermosura Creación.

sino como guardianes del jardín

terrenal y cuidar los sueños verdes

de este planeta tan maravilloso.

Nido de amor para la multiplicación

de todas las especies terrenal.

Es tener reflejo Santo de mirada

con manos dispuestas a proteger,

la tierra entera, nos fue entregada

para amar, amparar y defender. Amén.

 

Javier Tórrez Bermúdez

7 de agosto de 2026

Centro EmmanuelColonia Valdense, Uruguay.

TE FUISTE


 

 


 

A la Laika Tórrez Koll (La Negra)

 

Te fuiste sin retorno

dejando un gran vacío

en nuestros corazones.

En el silencio del río,

del patio de atrás 
se apaga todo el brillo.

Enterramos tu cadáver
curando con el rocío
el cuerpo inerte y frío.

Estas en la tumba 

donde te acompaña

un hueco oscuro y sombrío. 

 

Nuestro ser

es un manantial

donde fluyen

los sentimientos 

y los recuerdos.

Volviendo hacia atrás

recordando tu presencia,

en nuestras vidas y jamás

olvidarte en la conciencia,

para no ocultar ya más

el vacío de tu existencia. 

 

Gracias por compartir,

tu vida con las nuestras.

La protección de la casa.

¡Nuestra Laika querida!

Fuiste una gran amiga,

de esa que vigilaba a pesar

del frío de la noche,

con tu propia vida,

vencías el desafío sin pensar.

¡A dios Laika amada en la vida

a tu nuevo estado de energía!

 

Javier Tórrez Bermúdez

18 de agosto de 2026

Guayabos de Curridabat, San José, Costa Rica.

Donde está tu tesoro, también estará tu corazón

Por Miguel España






En el libro Hitler y la Iglesia (Aguilar & Asendi, 1973), se menciona que diversos eclesiásticos y líderes religiosos mantuvieron una relación de cercanía, colaboración y legitimación con el régimen nazi, argumentando afinidades ideológicas fundamentales. Dos ejemplos: el obispo protestante Ludwig Müller y abad católico Schachleitner, quien visitaba con frecuencia a Hitler para discutir asuntos eclesiásticos. En la década de los 20 del siglo pasado, iglesias evangélicas se plegaron al nacionalismo alemán, y cuando el nazismo llegó al poder constituyeron “La iglesia del Reich”, en la que el nacionalsocialismo y la iglesia/cristianismo aparecían como doctrinas hermanas.


Estas formas degeneradas de cristianismo se han visto en diversos momentos y países, en diversos modelos políticos – eclesiales. La iglesia imperial constantiniana, la iglesia de los Príncipes, iglesia y monarquismo, cristianismo e invasión colonial (católica y evangélica), cristianismo y Destino Manifiesto, cristianismo y franquismo, cristianismo y pinochetismo, cristianismo y fujimorismo, cristianismo y somocismo, etc.
Siempre y en todos los casos se ha nombrado la paz, la justicia, el derecho del soberano y la moral para justificar y legitimar el poder establecido. Se lee Rom. 13, 1 Pedro 2, Jn. 19: 11, etc., de manera ideológica y literal, no como un simple literalismo ingenuo, sino con una intención clara: legitimar al poder mundano.


En la exégesis bíblica, en la tradición teológica evangélica (no confesional, sino radicalmente sustentado en el Evangelio, es decir, el proyecto de la JUSTICIA del reinado de Dios) y en la historia de la iglesia Latinoamericana, existe claridad sobre los usos estratégicos de la Biblia en favor del poder de la iglesia y del orden político mundano/injusto. El texto más reciente y con una claridad tremenda es el de Rafael Aguirre La utilización política de la Biblia (2025) que hay que leer para enterarse de lo que se viene exponiendo.


Dos grandes tendencias de interpretación de la Biblia han existido: la interpretación liberadora basada en la JUSTICIA del reino de Dios desde la perspectiva de las comunidades cristianas, y la interpretación conservadora y desde el poder de las élites sacerdotales (católica y evangélica). El foco fundamental de sus interpretaciones bíblicas y doctrinales es: ascendente/servicio y descendente/dominio, respectivamente. La primera, tiene su fundamento en la Comunnio- diaconía y koinanía- (comunidad de iguales por medio de la eucaristía- Cena del Señor) en la que todo y todos están al servicio de los más vulnerables, sin interpretaciones estratégicas de la fe, sino que la lectura correcta de la fe es el amor, la justicia y la misericordia (Hech. 2; 1 Jn, etc.). El foco de la segunda es el orden centrado, la autoridad vertical, la obediencia. Con esta distinción no se pretende integrar un nuevo maniqueísmo, ya que no se niega que haya sentimientos y valores evangélicos en la segunda postura (cristianismo-poder), sino que todo está supeditado y ordenado según una visión, interpretación y praxis del poder religioso, que está acorde a las estructuras de poder conservadoras mundanas.


La cuestión es doble: 1. Comprender que el mensaje evangélico tiene su punto de origen en la fe de Jesucristo en un Dios de Justicia (Ex. 3; Amós, Luc. 4, Ap. 5-6: «¿Hasta cuándo, soberano Señor, santo y veraz, ¿seguirás sin juzgar a los habitantes de la tierra y sin vengar nuestra muerte?»). En ocasiones los que deberían ser pastores transmutan en operadores políticos de regímenes mundanos, traicionando el Evangelio y la sangre de los mártires; cayendo de la Gracia. Jesús dejó claro algo: “No se puede servir a dos señores”, porque cuando dos soberanías contienden, será hasta la aniquilación total. ¿Con cuál soberanía nos comprometeremos? Cualquier soberanía (izquierda, derecha, capital, egoísmo, etc.) que le dispute la fidelidad al amor y la Justicia de Dios, ella y sus seguidores serán arrojados al lago de fuego; y si se encuentran entre los creyentes, serán apóstatas. Porque he aquí el peligro: La idolatría. ¿Puede haber idolatría en quienes con su boca hablan de Dios? Los ejemplos aportados al inicio nos permiten responder afirmativamente. (Cf: Isa. 29: 13). 2. La cuestión de las fidelidades se puede descomplejizar, desde la perspectiva cristiana con el siguiente versículo: “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mt. 6: 21). No es negar otras fidelidades, sino que de lo que se trata es que cualquier fidelidad debe evaluarse a partir de la fidelidad al Evangelio: amor y justicia de Dios.


La cuestión de la laicidad: solamente diremos que no se trata de devolver a sus parroquias a los pastores, y a los creyentes decirles que no sean ciudadanos con derechos y responsabilidades sociales, privatizando la fe, sino: 1. La incidencia pública de líderes religiosos no deben centrase en la justificación y legitimización de un partido político, sino en auditar al poder vigente en favor de la convivencia social, principalmente en favor de los más necesitados; 2. y a las personas creyentes en general, si se sienten motivados desde su fe a aportar al bien social, es importante no caer en el polemos de la política pragmática, es decir, no reproducir el odio, las divisiones, las manipulaciones propio de los partidos políticos. Porque llegará el momento en que no se sabrá la diferencia entre la defensa de la fe y la defensa político-ideológica, el bien social de los intereses del satus quo, la caridad cristiana (el futo del Espíritu Santo: Gálatas 5: 22-26; 1 Cor. 13) con el polemos.  


El caso de líderes religiosos en Nicaragua que respaldan al gobierno Ortega -Murillo.
El día de ayer (21 de agosto de 2026) apareció en las redes sociales una asamblea de líderes religiosos apoyando las reformas constitucionales (inconstitucionales) que el gobierno Ortega-Murillo ha llevado a cabo, principalmente, la referente a la no participación de sectores de oposición de la sociedad nicaragüense en procesos electorales.


Dos posiciones he leído sobre esta participación de religiosos en ese acto de legitimación:


1. Se ha comentado en las redes sociales que su presencia se debe al miedo: a que le quiten la personalidad jurídica de sus organizaciones religiosas, o a ser despatriados o encarcelados como a muchos religiosos críticos les ha pasado. El miedo es un sentimiento muy humano, que usado por el poder político puede convertirse en un arma muy efectiva de control y sumisión.


2. Otros comentarios apuntan a que simplemente son aliados del régimen.


3. Mi propia posición es más compleja. Se combinan un sinnúmero de factores, entre ellos, los que se mencionan en el punto 1 y 2.  


De primera mano conozco los sectores religiosos nicaragüenses, y conozco algunos miedos que padecen, también los oportunismos, asimismo, algunos llamados pastores son operadores políticos infiltrados en las filas pastorales con un mandato específico:  influenciar y presionar a los liderazgos, usando interpretaciones bíblicas y seducciones materiales y de reconocimientos políticos. Porque entre tales líderes religiosos hay que diferenciar entre evangélicos políticos y políticos evangélicos.


En 2025 fue publicado mi libro El más insignificante de todos. Religión y política en Nicaragua” (el caso de los evangélicos) en el que se identifican diversidades de posicionamiento de líderes religiosos en la crisis sociopolítica 2018, desmintiendo que “los evangélicos son orteguistas”. Se deja claro, que la presencia de lideres evangélicos en actos oficialistas se debe a un sinnúmero de factores, que la familia evangélica es pluriideológica y pluripartidaria. No existe un voto evangélico, sino evangélicos son sus propias identidades y afinidades políticas, coherente con las tendencias electorales generales. También, se identifica una tendencia histórica de sectores evangélicos de contar con un “partido político evangélico” para sanear la política y gobernar con los valores bíblicos”, sumando, un anhelo de competencia, acaso de sustitución, con la iglesia católica como principal actor religioso dialogante con el poder político. Este último elemento podría ser determinante para que evangélicos políticos brinden su respaldo al actual régimen nicaragüense ante la fractura con el sector crítico de la CEN.


Cierre


En esta breve reflexión podemos ver las tentaciones de las clerecías religiosas ante el miedo o las mieles del poder. Se llama a no transmutar a la Iglesia en una operadora política ni en sucumbir al polemos partidario, sino en sostener una postura profética que audite e interpele críticamente a todo poder terrenal, sin pretender confundir la esfera de las luchas políticas con la iglesia, sino contener las aventuras dictatoriales con la fuerza del evangelio profético. En última instancia, la comunidad de fe está llamada a desentrañar sus verdaderas fidelidades (Mt 6:21), sabiendo que no se puede servir a dos señores sin caer en la apostasía y que ninguna alianza con los tronos de este mundo puede sustituir la fidelidad al amor y la Justicia radical del Dios de la Vida.
Iniciamos estas reflexiones aludiendo a la “Iglesia del Tercer Reich”. Cerramos trayendo el testimonio de la Iglesia Confesante.
En 1934 surgió la Iglesia Confesante, impulsada por teólogos y pastores como Karl Barth, Dietrich Bonhoeffer y Martin Niemöller. Su postura teológica contra el Reich quedó plasmada en la célebre Declaración Teológica de Barmen (1934), cuya tesis fundamental proclamaba la exclusividad de la soberanía de Jesucristo sobre la totalidad de la vida del creyente y de la Iglesia. Desde una hermenéutica cristocéntrica, la Iglesia Confesante denunció como apostasía y herejía idólatra la doctrina que pretendiera reconocer al Estado, a la raza, al nacionalismo o a una figura del Führer como fuentes paralelas de revelación o autoridad suprema. Así, sostuvieron que el Estado tiene un límite ético asignado por Dios, y que cualquier pretensión de la autoridad política de convertirse en un poder absoluto o instrumentalizar el Evangelio destruye la naturaleza misma de la Iglesia comunitaria y servidora.
En Nicaragua contamos con los testimonios de muchos cristianos que se opusieron a la dictadura somocista desde la convicción de que la fe en Jesucristo no permite neutralidades ni complicidades, dando hasta su vida en favor de la liberación. Hoy, también existe un sector Confesante del cristianismo nicaragüense, dentro y fuera, que se opone a la idolatría del poder y su sacerdocio. Por que no se trata de ser crítico solamente contra una forma de opresión/represión (el imperialismo, capitalismo, patriarcalismo, consumismo, derechas, neonacionalismos, neoliberalismo, etc.), sino de todas las formas de injusticia que “obstruyan la verdad” (Rom. 1: 18b) y anulen la dignidad humana, triturando la imagen de Dios en las criaturas. En el caso nicaragüense la Iglesia Confesante, fiel al Dios de la vida y la Justicia, eleva su voz profética contra la dictadura Ortega-Murillo y su sacerdocio- “Iglesia de Ortega-Murillo”.
 
 

Israel Lanuza: ¿talento o estrategia viral?




Hay artistas que llegan al éxito por su talento. Otros lo hacen por su capacidad para conectar con el público. Y también están aquellos que, de alguna manera, logran convertirse en un fenómeno precisamente porque generan una reacción.

Israel Lanuza parece pertenecer a esta última categoría.

De hecho, mi primer acercamiento a Israel Lanuza no ocurrió porque alguien me recomendara su música o porque hubiera escuchado una de sus canciones. Lo conocí de una manera mucho más curiosa y, quizás, bastante representativa de cómo funcionan las redes sociales.

En una ocasión, alguien de mi círculo familiar compartió un video de Reynaldo Ruiz haciendo burla del personaje de Israel Lanuza. El contenido me llamó la atención y, como suele ocurrir en internet, yo también terminé compartiéndolo con otras personas.


Con el tiempo, me di cuenta de algo interesante: yo no había llegado a Israel Lanuza por su música, sino por las críticas y las burlas que generaba.

Y ahí es donde comienza, para mí, lo verdaderamente interesante de este fenómeno.

Porque mi propia experiencia es un pequeño ejemplo de cómo funciona la economía de la atención en internet. Una persona comparte un contenido para burlarse de alguien. Otra persona lo ve. Después lo comparte con alguien más. Y, sin que necesariamente exista una intención de apoyar al artista, su nombre sigue circulando.

Israel Lanuza ha estado asociado durante años a críticas, burlas y comentarios sobre su manera de cantar. En redes sociales, muchas personas cuestionan su afinación, su interpretación y hasta la calidad de sus canciones. Sin embargo, hay algo que resulta difícil de ignorar: a pesar de todas esas críticas, continúa apareciendo.

Al menos una vez al año, vuelve a publicar algún video o una nueva canción. Y, como suele ocurrir en internet, las críticas terminan convirtiéndose también en reproducciones, comentarios y compartidos.

Aquí aparece una pregunta interesante: ¿qué pasa cuando aquello que muchas personas consideran una debilidad termina convirtiéndose en la principal razón por la que un artista sigue siendo relevante?

No es necesario que a alguien le guste Israel Lanuza para reconocer que existe un fenómeno alrededor de su figura. Puede que muchas personas lleguen a sus videos para reírse, criticarlo o compartirlos con otras personas, pero, desde la lógica de las plataformas digitales, cada reproducción cuenta.

En internet, la atención tiene valor.

Y esa es una de las grandes transformaciones que las redes sociales han producido en la industria musical. Antes, para que un cantante tuviera posibilidades de mantenerse vigente, necesitaba contar con el respaldo de una disquera, tener presencia en medios tradicionales, conseguir presentaciones y demostrar determinado nivel artístico.

Hoy, el escenario es diferente.

Una persona puede construir una audiencia desde su propia casa, publicar directamente en redes sociales y mantener una comunidad alrededor de su contenido. El éxito ya no necesariamente depende únicamente de la calidad técnica de una canción. También influyen la personalidad, la capacidad de generar conversación y, sobre todo, la habilidad para convertirse en un personaje reconocible.

En el caso de Lanuza, existe además una discusión particularmente interesante.

Un músico costarricense con cierto reconocimiento ha señalado que, desde su perspectiva, Lanuza sí debe tener conocimientos musicales. Su argumento parte de una observación concreta: hay momentos en los que pareciera que el cantante entra deliberadamente a destiempo con la música o con la letra.



Esto abre una posibilidad diferente a la que muchas personas asumen.

¿Y si parte de aquello que se critica como un error fuera, en realidad, una decisión consciente?

Por supuesto, desde afuera es imposible afirmar con certeza cuáles son las intenciones de un artista cuando interpreta una canción. Pero la observación resulta interesante porque nos obliga a cuestionar una idea que muchas veces damos por sentada: que si una persona canta diferente a lo que esperamos, necesariamente significa que no sabe lo que está haciendo.

La música también tiene elementos de interpretación, ritmo, intención y estilo. Hay artistas que rompen deliberadamente con las reglas tradicionales y utilizan la incomodidad o la rareza como parte de su propuesta.

La pregunta es si este es realmente el caso de Israel Lanuza.

Y quizás esa sea una de las cosas más difíciles de responder.

Porque, independientemente de si sus interpretaciones son producto de una decisión consciente o no, el resultado es evidente: su nombre sigue generando conversación.

Cada vez que aparece una nueva canción o un nuevo video, hay personas que reaccionan. Algunos lo defienden. Otros lo critican. Otros simplemente comparten el contenido como una curiosidad. Pero, de una u otra manera, el personaje permanece dentro de la conversación pública.

Eso también es una forma de éxito en la era digital.

Israel Lanuza también se adelantó al Mundial

Un ejemplo reciente ocurrió con el Mundial de 2026.

Aproximadamente seis meses antes de que comenzara el torneo, Israel Lanuza publicó un video musical relacionado con la Copa del Mundo. Para entonces todavía faltaban varios meses para la competición, pero el evento ya comenzaba a generar expectativa y conversación.

Ahora que el Mundial ya terminó, ese video también sirve como un ejemplo para analizar cómo funciona su presencia en internet.

El Mundial es uno de los acontecimientos deportivos más importantes del planeta y concentra durante semanas la atención de millones de personas. Para cualquier creador de contenido, relacionar una publicación con un evento de estas dimensiones puede representar una oportunidad para conseguir visibilidad.

En el caso de Lanuza, la canción volvió a colocar su nombre en circulación.

Y aquí aparece nuevamente una pregunta: ¿cuánto hay de estrategia detrás de lo que hace?

No podemos afirmar que cada publicación responda a un plan cuidadosamente diseñado. Tampoco sabemos si su objetivo principal es generar ingresos, mantener una audiencia o simplemente continuar haciendo música. Pero sí podemos observar un patrón: a pesar de las críticas y de los años que han pasado desde que comenzó a ser conocido por sus particulares interpretaciones, continúa publicando contenido.

Y eso significa que, de alguna manera, todavía existe una audiencia.

Quizás esa audiencia no esté compuesta exclusivamente por personas que admiran su música. Puede incluir curiosos, críticos, seguidores, personas que comparten sus videos como una broma o usuarios que simplemente quieren saber cuál será su próxima canción.

Pero todos forman parte de la misma ecuación: atención.

Una persona puede entrar a un video para criticarlo y terminar aumentando sus reproducciones. Puede compartirlo para burlarse y, al mismo tiempo, contribuir a que llegue a más personas.

Yo misma soy un pequeño ejemplo de esa dinámica.

Llegué a conocer a Israel Lanuza a través de un video que se burlaba de él y, posteriormente, contribuí a que ese contenido llegara a otras personas al compartirlo.

En internet, la intención del público y el resultado para el creador no siempre son la misma cosa.

¿Se puede vivir de la polémica?

Esta es quizás la pregunta más interesante que surge alrededor de su fenómeno.

No sabemos si Israel Lanuza puede vivir exclusivamente de sus videos o de su música. No existen datos públicos suficientes para afirmarlo como un hecho. La viralidad tampoco garantiza automáticamente ingresos estables.

Un video puede alcanzar miles de reproducciones y generar poco dinero. También puede suceder que una persona tenga una audiencia considerable, pero no consiga convertirla en una fuente de ingresos permanente.

Sin embargo, el caso permite analizar una transformación mucho más amplia.

Durante mucho tiempo, la industria cultural estuvo dominada por una idea: para triunfar había que ser bueno.

Hoy, aunque el talento continúa siendo importante, ya no es el único factor.

La capacidad de llamar la atención también cuenta.

Y, en algunos casos, incluso la capacidad de generar rechazo puede convertirse en una herramienta de visibilidad.

Esto puede resultar incómodo para quienes dedican años a estudiar música, perfeccionar una técnica o construir una carrera artística. Puede parecer injusto que alguien que recibe constantes críticas consiga mantenerse visible mientras otros artistas con una preparación mucho mayor pasan desapercibidos.

Pero las redes sociales no funcionan necesariamente bajo criterios de justicia.

Funcionan bajo criterios de atención.

Por eso el fenómeno de Israel Lanuza puede ser visto desde una perspectiva más amplia. No se trata únicamente de determinar si canta bien o mal. Se trata de entender cómo una persona puede mantenerse vigente durante años en un entorno donde millones de usuarios compiten diariamente por unos segundos de atención.

Quizás Lanuza no haya conseguido convencer a todo el mundo de sus capacidades musicales.

Pero sí parece haber conseguido algo que muchos artistas buscan durante años: ser reconocible.

La atención como moneda

Al final, quizás el fenómeno de Israel Lanuza no tenga que ver únicamente con la música.

Tiene que ver con la atención.

Una atención que puede ser positiva, negativa o simplemente curiosa.

Durante años, muchas personas han dicho que no entienden cómo puede seguir publicando canciones después de recibir tantas críticas. Sin embargo, quizás esa pregunta tenga una respuesta sencilla: porque sigue teniendo motivos para hacerlo.

Mientras exista alguien que reproduzca el video, deje un comentario, lo comparta o hable de él, su contenido seguirá teniendo algún nivel de circulación.



Y eso nos obliga a mirar más allá de la burla.

Porque cuando nos reímos de alguien en internet, también podemos estar ayudando a construir su popularidad.

Cuando compartimos un contenido para criticarlo, también estamos aumentando su alcance.

Y cuando convertimos a una persona en un meme, podemos terminar transformándola en una figura mucho más conocida.

Eso es precisamente lo que hace tan interesante el caso de Israel Lanuza.

Quizás nunca logre convertirse en el cantante favorito de quienes cuestionan su música. Quizás tampoco consiga el reconocimiento que tradicionalmente se le atribuye a los grandes artistas.

Pero ha logrado algo diferente.

Ha conseguido permanecer.

Y en una época en la que desaparecer de internet puede ser tan fácil como dejar de publicar durante unos meses, mantenerse en la conversación durante años puede ser, por sí mismo, una forma de éxito.

Tal vez la verdadera pregunta no sea si Israel Lanuza canta bien o canta mal.

Tal vez sea si ha entendido algo que muchos otros artistas todavía están intentando descifrar:

cómo conseguir que la gente siga hablando de uno.


Posts Populares

Archivos del Blog

Buscar este blog

Cuando la esperanza también tiene nombre: una mirada a “¿Y la esperanza?”

El jueves 27 de agosto , el escenario de Lobo Mestizo , en el centro de San José, se convirtió en un espacio para hablar de migración, exil...