Cuando diciembre se vuelve un lenguaje: miradas diversas sobre las celebraciones navideñas
Por Alex Desjardins
Aunque la Navidad se celebra cada 25 de diciembre, lo cierto es que esta fecha no aparece en los Evangelios ni en los primeros textos cristianos. Es un día escogido siglos después, en un contexto donde la Iglesia buscaba fortalecer la cohesión entre comunidades creyentes. La elección del 25 de diciembre parece estar influenciada por celebraciones romanas ligadas al solsticio de invierno, según Britannica.
En los primeros siglos, la Navidad no tenía el peso que tiene hoy. Era más importante la Pascua, que celebraba la resurrección. Fue hasta el siglo IV, con el cristianismo convertido en religión oficial del Imperio Romano, cuando la Navidad tomó fuerza y se institucionalizó la fecha. Con el tiempo, se sumaron tradiciones locales: villancicos europeos, pesebres italianos, figuras de San Nicolás en el norte, comidas festivas en distintas regiones. La Navidad se convirtió así en un mosaico cultural que mezcló espiritualidad, costumbres familiares y nuevas prácticas sociales, según History.

En Costa Rica, diciembre tiene un encanto propio. Los portales hechos en casa, las coronas de ciprés, los tamales y el olor a pólvora marcan la temporada. La Navidad aquí se vive como un punto de encuentro: familias que regresan, amistades que se reúnen, barrios que encienden luces en conjunto. Aunque algunos elementos vienen de Europa, como los villancicos o el árbol adornado, otros como el portal —pieza central en muchos hogares— adoptan una estética completamente tica: musgo fresco, casitas de barro, ríos hechos con papel aluminio y figuras que representan no solo Belén, sino también personajes locales.
La Navidad costarricense combina devoción católica con tradiciones comunitarias, pero también ha ido cambiando. El consumo ocupa más espacio, las decoraciones se vuelven más elaboradas y las celebraciones se expanden más allá del sentido religioso. Aun así, diciembre sigue siendo un momento donde la gente intenta reconectar: con la familia, con la fe, con la memoria o consigo misma.
Hanukkah: una celebración de luz, resistencia y memoria
Mientras gran parte del mundo se concentra en la Navidad, las comunidades judías celebran Hanukkah, un ritual lleno de historia y simbolismo. Hanukkah recuerda la victoria de los macabeos —un grupo de judíos que se rebeló contra la opresión del Imperio seléucida— y la rededicación del Segundo Templo de Jerusalén alrededor del año 164 a. C. Tras recuperar el templo, encontraron solo una pequeña vasija de aceite puro para encender la menorá, suficiente para un día. Sin embargo, según la tradición, ese aceite ardió durante ocho días, lo que dio origen al milagro de la luz, según Britannica.
En este recorrido, exploramos la Navidad y Hanukkah desde una perspectiva informativa y reflexiva, entendiendo su origen, su evolución y la manera en que conviven hoy en un diciembre cada vez más diverso.
Más allá de la tradición, Hanukkah es una celebración profundamente ligada a la identidad y la resiliencia. Para muchas familias judías alrededor del mundo, encender la luz cada noche es un acto de memoria, celebración y continuidad. Las prácticas varían según la región, pero los elementos centrales se mantienen: la luz, la historia y la reunión familiar, según National Geographic.
Aunque Navidad y Hanukkah tienen orígenes y significados distintos, ambas celebraciones comparten un lenguaje simbólico poderoso: la luz. Ya sea en forma de velas en la janukiá o luces en un árbol navideño, diciembre nos invita a iluminarnos mutuamente. También comparten el deseo de reunir, de recordar y de agradecer.
En un mundo cada vez más diverso, reconocer distintas celebraciones no solo amplía nuestra mirada, sino que también nos abre a la posibilidad de convivir desde el respeto y la curiosidad. Entender Hanukkah desde Costa Rica, o mirar la Navidad más allá del consumo, es un ejercicio que enriquece cómo vivimos diciembre.
Al final, estas fechas tienen menos que ver con regalos o decoraciones y más con lo que evocan: el hogar, la memoria, la luz que buscamos en momentos difíciles y el deseo de un nuevo comienzo.
