En esta página encontrarás análisis de temas culturales, políticos y de actualidad, además de experiencias y opiniones que buscan un lugar seguro para generar reflexión y diálogo. Descubre contenido auténtico, bien investigado y pensado para lectores curiosos como tú.

CORTE DE CAFÉ


A los gemelos Alberto y Eduardo Araica

«No tengo ni plata ni oro,
pero lo que tengo les doy»:
una botella de ron,
vino, cususa a montón,
puedo escribir un poema hoy,
con mucho aprecio del corazón,
esos son mis regalos y ahora voy.

El veintitrés de agosto
regresa en el calendario
con memoria de juventud,
de aquellos días compartidos
en la montaña del Crucero,
entre cafetales y esperanza.

Éramos jóvenes,
hermanos en la fe,
compañeros de camino,
miembros de aquella
brigada evangélica
que llegaba al corte de café
con las manos dispuestas
y el corazón lleno de sueños.

Ustedes, hermanos gemelos,
dos vidas nacidas juntas,
dos compañeros inseparables
en aquellos días
de trabajo y esperanza;
caminábamos entre los cafetos
cortando el rojito
que brillaba entre las hojas
como pequeñas llamas
en las montañas de Nicaragua.

Las manos jóvenes
se llenaban de frutos,
el canasto recibía
uno a uno los granos,
y el sudor de nuestros cuerpos
era también acción y ensueños.

Cortar el café
era nuestro aporte
a la construcción
de la nueva sociedad;
cada surco recorrido,
cada grano recogido,
era una manera de decir:
¡Queremos una Nicaragua
de justicia, equidad y libertad!

Y llegaban los sábados,
por las tardes,
cuando el sol descendía
sobre los patios
donde se secaba
el grano de café.

Lo recogíamos
y en sacos los metíamos,
improvisando aquellos
patios en tarima artística.

Entonces cambiábamos
el canasto por la guitarra,
el cansancio por la música,
el trabajo por la poesía,
y aquellos patios
se convertían en escenario
de nuestros sueños.

Cantábamos,
recitábamos versos,
conversábamos de la vida,
de la justicia,
de la equidad,
de aquella Nicaragua
que queríamos construir.

El café se secaba al sol
y nosotros madurábamos
entre canciones y poemas,
entre la fe y los problemas,
entre las manos manchadas
por el rojo de los frutos
y el corazón lleno de futuro;
los granos eran los tributos.

Hoy, hermanos gemelos,
cuando regreso con la memoria
a aquellos días de historia,
vuelvo a escuchar
las voces de la juventud,
la música de los sábados,
los versos en los patios,
el sonido de los granos
cayendo en los canastos.

Y comprendo
que aquel corte de café
no fue solamente trabajo.
Fue memoria,
fue fraternidad,
fue compromiso,
fue poesía,
fue fe puesta en práctica,
en aportar un grano de arena
en la edificación del Reino
de Dios que vino a nosotros.

¡Cortábamos el café
soñando con Nicaragua,
y en cada rojito recogido
creíamos estar sembrando
justicia y solidaridad!

Hoy, en su cumpleaños,
veintitrés de agosto,
celebro sus vidas,
hermanos gemelos,
y agradezco
a la memoria del recuerdo
aquellos años compartidos.

Porque hay recuerdos
que no se secan con el tiempo;
como el aroma del café,
permanecen en nosotros
y vuelven a despertar
cuando la vida
los llama por su nombre.

¡A celebrar sus cumpleaños!*

Javier Tórrez Bermúdez
23 de agosto de 2026
Guayabos de Curridabat, San José, Costa Rica.


Posts Populares

Archivos del Blog

Buscar este blog