Concesiones mineras: la estrategia del Estado nicaragüense para desmantelar la autonomía regional y despojar a los pueblos indígenas y afrodescendientes de la protección legal de sus territorios comunales
§ Despojo
territorial, captura institucional, suplantación del consentimiento indígena y
la reconfiguración de la propiedad al servicio de la expansión extractiva y los
capitales transnacionales.
Cuando
Adrián, un guardabosque Mayangna, perdió a su hermano y quedó con una
discapacidad tras las agresiones armadas contra su comunidad, tuvo que
abandonar la tierra donde había vivido toda su vida. Junto a su familia,
emprendió el camino hacia el Pacífico de Nicaragua para salvar la vida. Dejó
atrás su hogar, su comunidad y el territorio que había ayudado a proteger. Hoy
sobrevive lejos de sus raíces, en un lugar que no escogió, con una historia
marcada por la violencia y el desarraigo. La masacre ocurrió el 11 de marzo de
2023 en Wilú, dentro de la Reserva de la Biósfera Bosawás: cinco comuneros
fueron asesinados y casi todas las viviendas quedaron incendiadas.
Fotografía 1: Reserva de Bosawás
Su
historia forma parte de una realidad más amplia: comunidades desplazadas,
líderes indígenas perseguidos y defensores territoriales detenidos o sometidos
a restricciones. Entre ellos, Brooklyn Rivera murió bajo custodia estatal en
mayo de este año; Steadman Fagoth quien permease en la cárcel junto a ocho
guardabosques mayangnas. La persecución, la represión, el exilio, las
invasiones territoriales y el empobrecimiento de los pueblos indígenas y
afrodescendientes ocurren mientras el Estado nicaragüense amplía las
concesiones de exploración y explotación minera, profundizando la disputa por
el control de los territorios comunales y sus recursos naturales.
Desde
el exilio, Susana Marley, «Mama Tara», lideresa misquita, resume el reclamo de
quienes exigen recuperar sus tierras: «Entregamos armas por la paz bajo
promesas de autonomía. En vez de cumplir las leyes, mandaron colonos armados a
matarnos y despojarnos. Exigimos nuestra tierra libre de invasores para
regresar ahora mismo»
Video 1: Mensaje de Susana Marley («Mama Tara»)
La
embestida minera con más de 2 millones de hectáreas
Bajo
la narrativa del desarrollo nacional y la atracción de inversiones, el Estado
de Nicaragua ha configurado un modelo de extractivismo autoritario donde ejerce
de manera simultánea como regulador, promotor y parte interesada. Tras
reestructurar el marco legal y transferir la administración de los derechos
mineros a la Procuraduría General de Justicia la misma entidad encargada de la
defensa jurídica del Estado, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo
consolidó al cierre del tercer trimestre de 2026 un inventario acumulado de 223
concesiones para minería metálica vigentes que abarcan 2,694,898.95 hectáreas.
Esta superficie equivale al 20.4% de la masa terrestre del país, de las cuales
más del 53% de las hectáreas concesionadas han sido adjudicadas de forma
acelerada entre 2022 y 2026.
El
monitoreo geoespacial y ambiental al 30 de septiembre de 2026 demuestra un
ritmo de expansión sin precedentes: en solo 75 días se otorgaron 10 nuevas
concesiones metálicas y 2 prórrogas, sumando 275,754.68 hectáreas adicionales a
la minería. Ocho de estas diez nuevas concesiones se concentran directamente en
las Regiones Autónomas de la Costa Caribe, impactando en más de 33,500
hectáreas adicionales de tierras comunales.
Con
esta nueva oleada, la masa territorial afectada en los 15 territorios indígenas
y afrodescendientes titulados bajo la Ley 445 sobrepasa las 574,500 hectáreas,
lo que representa más del 15% de toda la propiedad comunal de la Costa Cari afectando
aproximadamente 183,945 habitantes, de acuerdo a los informes de la La CONADETI (Comisión
Nacional de Demarcación y Titulación de Tierras Indígenas)
Mientras las
estadísticas oficiales del Banco Central de Nicaragua (BCN) confirman que el
oro se ha consolidado como el principal rubro individual de exportación del
país, impulsando los ingresos del sector extractivo nacional, esta bonanza
comercial contrasta de forma radical con las denuncias de la Oficina del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH). En sus
informes, el organismo internacional evidencia que la concesión acelerada de
lotes mineros a corporaciones extranjeras se ejecuta vulnerando de manera
sistemática el derecho originario al Consentimiento Previo, Libre e Informado
(CPLI), en medio de una severa crisis de derechos humanos caracterizada por la
persecución a autoridades tradicionales, el despojo territorial violento y la
impunidad en las agresiones contra las comunidades indígenas de la Costa Caribe
Infografía 1 (Principal): El Acorralamiento Minero
El
cartel trasnacional liderado por China y la redistribución de los gigantes
occidentales
Lejos
de responder únicamente a un alineamiento político exclusivo, la ocupación
minera en Nicaragua está sostenida por una red trasnacional donde conviven
empresas asiáticas, canadienses, colombianas, británicas y nicaragüenses
aliados del régimen. A nivel nacional, las corporaciones chinas controlan el
53.02% de la superficie concesionada (1,287,399.37 hectáreas repartidas en 22
subsidiarias como Thomas Metal, Brother Metal, Zhong Fu Development, Nicaragua
Xinxin Linze y Xiajing Minería).
Fotografía 2: Fachada de la minera Tutuwaka Mining Co. Ltd., El Rama
Le
sigue el bloque canadiense encabezado por Equinox Gold (tras absorber a Calibre
Mining), con el 30.37% de la tierra concesionada (635,370 hectáreas en 45
lotes); el Grupo Mineros de Colombia (HEMCO) con el 7.23% (175,594 hectáreas en
30 lotes); y el consorcio británico Metals Explorations (La India Gold), que
tras negociaciones de alto nivel con representantes del régimen duplicó su
presencia hasta alcanzar 129,311 hectáreas en 22 concesiones.
En
los territorios indígenas y afrodescendientes titulados de la Costa Caribe, el
reparto corporativo se distribuye con precisión: el 40.43% de los lotes
pertenece a empresas chinas, el 31.91% a filiales de Equinox Gold/Calibre
Mining, el 23.40% a HEMCO/Mineros y el 4.26% a firmas nicaragüenses como Global
Group. Más del 89% de estos títulos fueron adjudicados bajo las
administraciones de Ortega y Murillo, al tercer trimestre de 2026 demuestra que
la llegada de consorcios de Pekín no desplazó a las mineras tradicionales, sino
que se sumó sobre un catastro fragmentado mediante cesiones opacas y
remuneraciones de lotes previamente "renunciados".
Fotografía 4: Planta de procesamiento minero de Tutuwaka Mining Co. Ltd.
Gobernanza
Refractaria, la estrategia estatal para vaciar la autonomía desde adentro
Para medir la gravedad
de la embestida extractivista actual, es preciso recordar que la autonomía de
la Costa Caribe no nació como una concesión administrativa de Managua en la
Constitución de 1987, sino como la reafirmación de un derecho originario. Mucho
antes de la consolidación del Estado nicaragüense y de la firma del Tratado de
Managua en 1860 donde se pretendió delimitar la reserva caribeña, los pueblos
de la Muskitia contaban con sus propias instituciones de autogobierno, leyes
consuetudinarias, alianzas internacionales y una autodeterminación de hecho
sobre sus tierras y ríos.
Fotografía 5: Acuerdos de paz (1985) con MISURASATA
La actual entrega
masiva de concesiones mineras sin consulta no hace sino prolongar una histórica
lógica colonialista, pretendiendo tratar a los territorios ancestrales como
propiedades baldías estatales en lugar de patrimonios colectivos e
inalienables.
Para
comprender la magnitud de la ofensiva extractivista en la Costa Caribe, es
preciso analizar la transformación de la institucionalidad local. El informe
del Observatorio de Pueblos Indígenas y Afrodescendientes (OPIA) introduce el
concepto clave de Gobernanza Centralizadora Refractaria (GCR) para explicar
cómo las políticas centralistas del Estado no destruyen frontalmente el marco
autonómico, sino que alteran su trayectoria desde adentro. Al igual que la
refracción en física desvía la luz al atravesar un medio distinto, la GCR opera
desviando las funciones originales de la autonomía, diluyendo la autoridad
comunitaria y reorientando sus decisiones hacia las prioridades económicas del
poder central, vaciándola de contenido operativo.
El mecanismo más visible de este socavamiento ha sido la imposición de autoridades paralelas o "mamparas". El partido de gobierno ha establecido más de 27 gobiernos comunales/territoriales paralelos en la Costa Caribe, afectando a más del 80% de los territorios indígenas titulados.
En
comunidades del Caribe Norte como Tawira, coexisten juntas directivas legítimas
electas por la asamblea, pero despojadas de certificación oficial, junto a
directivas comunales/territoriales paralelas no reconocidas socialmente, pero
certificadas por el Estado. En el sur, en el territorio Rama y Kriol, la
presidencia del gobierno territorial y su asesoría jurídica fueron asumidas por
militantes del partido de gobierno para firmar acuerdos mineros a espaldas de
la población.
Esta
pérdida de representatividad contrasta con la memoria histórica de las
comunidades. Como recuerda Rendel Hebert, exgobernador y excoordinador del
Gobierno Regional del Caribe Sur (GRACCS), antes de la consolidación
autoritaria iniciada en 2006, la Ley 28 (Estatuto de Autonomía) y la Ley 445 se
respetaban de forma operativa. Cualquier solicitud de concesión debía remitirse
obligatoriamente a la Asamblea Comunal antes de ser discutida en las comisiones
del Consejo Regional. Las decisiones eran públicas, existía debate,
participación de instituciones ambientales como el Ministerio del Ambiente
y de los Recursos Naturales (MARENA) y Secretaría de Recursos Naturales del Gobierno Regional (SERENA), e incluso derecho a la protesta y al recurso
de amparo ante los tribunales. Hoy, en cambio, los Consejos Regionales
responden de forma vertical a directrices emitidas desde Managua, mientras, los
tribunales de justicia en las regiones autónomas y en la CSJ evitan responder
las demandas de las comunidades.
Declaraciones de Rendell Hebbert López (Exgobernador del
GRACCS)
El
control estatal no se detuvo en las estructuras formales de gobierno. En un
hallazgo inédito documentado por OPIA, la vigilancia política ha traspasado las
fronteras institucionales para infiltrar los espacios religiosos y la vida
cotidiana. En comunidades como Indian River (territorio Rama y Kriol), las
autoridades eclesiásticas locales han sido forzadas a presentar previamente la
agenda de sus sermones a agentes estatales, quienes permanecen apostados fuera
de los templos escuchando los servicios religiosos. Este nivel de intromisión
ha eliminado los últimos espacios comunitarios de relativa autonomía e
intercambio seguro.
Infografía 2: Gobernanza Refractaria o El Desvío de la Ley
La
trampa legal que sustituyó el consentimiento originario por trámites exprés
Un
componente central en el desmantelamiento de la gobernanza ha sido la confusión
intencionada entre la participación ciudadana ordinaria y los derechos
colectivos diferenciados de los pueblos originarios.
Como
enfatiza el Centro de Asistencia Legal a Pueblos Indígenas (CALPI), en el
ordenamiento jurídico existen tres niveles de decisión totalmente distintos que
el Estado ha pretendido sustituir o manipular:
El
Consentimiento Previo, Libre e Informado (CPLI): Derecho colectivo, previo, vinculante,
inalienable e insustituible que corresponde de forma exclusiva a las Asambleas
Comunales y Territoriales conforme a la Ley 445 y el Convenio 169 de la OIT. La
Consulta Pública Municipal: Trámite ambiental ordinario regulado por la Ley 217
y la Ley de Municipios. El Aval del Consejo Regional: Trámite
político-administrativo que jamás sustituye la decisión soberana de la Asamblea
Comunal.
A
través de la Ley N° 1248 (Ley de Áreas de Conservación Ambiental y Desarrollo
Sostenible) y el Decreto Presidencial N° 06-2025, el Ejecutivo eliminó las
prohibiciones expresas de explotación minera en áreas protegidas y suprimió los
mecanismos de consulta pública a nivel municipal, reduciendo los plazos de
evaluación ambiental a solo 30 días hábiles. Asimismo, subsumió la autonomía
municipal bajo la Procuraduría para las Municipalidades (bajo el
control de la Procuraduría General de Justicia) y
fijó plazos perentorios de 10 días para que los Consejos Regionales emitieran
su opinión, pasados los cuales el Estado aprueba unilateralmente la concesión.
Los
datos del monitoreo al tercer trimestre de 2026 confirman la velocidad de esta
maquinaria burocrática: para 8 de las 10 nuevas concesiones metálicas otorgadas
entre julio y septiembre de 2026, la obtención de la certificación minera tomó
11 días o menos. Entre estos casos sobresalen los lotes 'La Alforja' (otorgado
a empresas chinas invadiendo más de 10,000 hectáreas del territorio Doce
Comunidades Indígenas y Afrodescendientes en Laguna de Perlas) y 'Jade' (que
invade más de 23,000 hectáreas de los territorios mayangnas MATUMGBAK y Sauni
As, reasignando en un 99% una superficie a la que Calibre Mining había
renunciado previamente).
A
esto se suma la aprobación de la Ley N° 1275, que adscribió la Dirección
General de Minas a la Procuraduría General de Justicia. Con esta modificación,
el Estado consolidó un conflicto estructural de interés al convertirse en juez
y parte: la misma institución encargada de la defensa jurídica del Estado es la
que administra, otorga y supervisa los lotes mineros. Sin embargo, como subraya
CALPI, aunque el Estado haya eliminado las consultas públicas ordinarias en los
decretos ambientales, el derecho al CPLI sigue plenamente vigente en la
legislación nacional e internacional, por lo que todo título otorgado sin la
aprobación de las Asambleas Comunales constituye un acto administrativo nulo e
ilegal que carece de validez jurídica.
Este
mismo procedimiento utilizado por el estado para aprobar concesiones mineras
sin CLPI también se dio con la construcción del Puerto de Bluefields en el
municipio de Kukra Hill, esta construcción es considerado como parte del
proyecto y derogada ley del Gran Canal Interoceánico. Kukra Hill forma parte de
la demanda de demarcación territorial de la comunidad afrodescendiente creole
de Bluefields.
Legalización
del colono y el exterminio del 'güirisero' indígena, una perversión de la
Identidad
El
avance extractivo ha redefinido las dinámicas sociales en el territorio,
haciendo imprescindible establecer la diferencia conceptual y jurídica entre la
población originaria y los actores externos.
Desde
la perspectiva de las organizaciones comunitarias como la Fundación PRILAKA, se
distinguen dos categorías clave: el Indígena/Afrodescendiente, que mantiene una
relación histórica y espiritual con el territorio concebido como patrimonio
inalienable; y el Colono/Tercero, que se asienta de manera ilegal y violenta,
imponiendo un modelo de ganadería extensiva y despojo. A la invasión física impulsada
como una estrategia del Estado utilizando a colonos armados que ha derivado en
masacres impunes como las de Alal, Wilu y Kiwakumbai se une una amenaza
jurídica sin precedentes: la reciente reforma constitucional clasifica a los
colonos mestizos asentados en la región como "pueblos originarios"
con derechos sobre la tierra. Las comunidades califican esta medida como una
"perversión de la identidad", cuyo objetivo es diluir la titularidad
ancestral y legalizar el despojo comunal.
Esta
estrategia de legitimación de terceros se evidencia en los propios contratos
mineros. Como revela CALPI, los títulos de concesión incluyen una cláusula
estándar que obliga a las empresas a censar a los mineros artesanales mestizos
y les permite ocupar hasta el 1% de la superficie del lote concesionado. De
este modo, el Estado utiliza la minería industrial para normalizar y formalizar
la presencia de colonos e intermediarios en tierras indígenas, dejando su
actividad sin control ambiental ni regulación sobre el uso de mercurio y
cianuro.
Esta combinación de invasión y contaminación hídrica por mercurio ha fracturado el tejido social calificado como un crimen de lesa humanidad. En las cuencas de los ríos Coco, Prinzapolka y San Juan, la presencia de metales pesados en las fuentes de agua utilizadas por las mujeres para cocinar y beber amenaza la salud pública comunitaria lo que podría conllevar al exterminio de estas poblaciones en el mismo periodo por el que se dieron las concesiones (25 años).
A
la par, la minería industrial ha ido desplazando a los mineros artesanales
indígenas (güiriseros), obligándolos a entregar la broza en sacos a las plantas
industriales de las empresas, las cuales controlan de forma exclusiva el
laboratorio, el procesamiento y el pesaje final, pagando entre 6 y 10 dólares
menos por onza en un esquema de total dependencia y subordinación económica que
expone a estos pueblos a la inseguridad alimentaria por ende mayor pobreza,
hambre y muerte.
"Tenemos
parcelas de banano, pijibay y aguacate, pero no podemos trabajar ahí porque
están los colonos. Desde 2024 la güirisería indígena se ha vuelto casi
imposible; nos dicen que no tenemos nada que hacer ahí. La disputa no es solo
por el oro, es por el acceso al trabajo y a la tierra para comer." Minero artesanal Mayangna, territorio
Mayangna Sauni As (Bonanza).
El
plan gubernamental es una reforma silenciosa para derogar el blindaje de las
Leyes 28 y 445
El
hallazgo de mayor gravedad política documentado por OPIA es la existencia de un
plan gubernamental, confirmado por líderes comunitarios, para reformar
directamente la Ley 28 (Estatuto de Autonomía) y la Ley 445 (Régimen de
Propiedad Comunal).
Infografía 3: Cronología de la reforma silenciosa
Aunque
estas reformas no han sido anunciadas en la agenda legislativa pública, el
proceso ya está en marcha. La extensión impuesta de los mandatos de las
autoridades comunales y territoriales alineándolos de forma arbitraria con el
calendario de las elecciones nacionales sin consulta en las asambleas
constituye el primer paso operativo de esta maniobra.
De
concretarse la modificación de las Leyes 28 y 445, se consumaría la amenaza más
grave al marco autonómico desde su fundación en 1987. El proyecto busca
transformar la autogobernanza comunitaria en meras dependencias administrativas
del poder ejecutivo central, eliminando el régimen de inalienabilidad, e
imprescriptibilidad de la propiedad colectiva para abrir de forma definitiva
las tierras ancestrales al mercado inmobiliario y minero.
"Nuestros
bosques, ríos y cultura son lo único que tenemos para continuar con nuestra visión
milenaria. La imposición de órganos paralelos y las concesiones generan una
inseguridad territorial y alimentaria que busca liquidar nuestra
autogobernanza." Harvis Macario y Lusben Taylor, investigadores jóvenes y
representantes de la organización AMDES en el exilio.
La
Resistencia clandestina 'detrás de la cortina' son las vigencias de las
sentencias internacionales, la denuncia y la documentación para la memoria que
no prescribe
Existe una conexión
entre extractivismo y represión, para entregar miles de hectáreas de tierras
comunales tituladas sin resistencia, el Estado ha avanzado a la par de una
implacable estrategia de desarticulación del liderazgo originario,
encarcelamiento de defensores territoriales y liquidación de la autonomía
comunal. El caso de Brooklyn Rivera Bryan, histórico dirigente miskitu,
exdiputado y presidente del partido indígena YATAMA, sintetiza la gravedad de
esta crisis: detenido de forma violenta por fuerzas policiales el 29 de
septiembre de 2023, permaneció en condición de desaparición forzada durante más
de 32 meses, hasta que el régimen difundió imágenes suyas en estado de salud
crítico el 27 de mayo de 2026. Rivera murió bajo custodia estatal el 30 de mayo
de 2026, lo que motivó a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Derechos Humanos (OACNUDH) a exigir una investigación pronta,
independiente e imparcial. La represión se extendió a su entorno: familiares y
allegados que acudieron a reclamar su cuerpo fueron retenidos o encarcelados.
La persecución contra el
liderazgo de YATAMA incluyó a la exdiputada miskita Nancy Elizabeth Henríquez
James, arrestada el 1 de octubre de 2023 y condenada a ocho años de prisión
tras un juicio sin garantías. Aunque fue excarcelada el 21 de marzo de 2026,
quedó recluida bajo un régimen de casa por cárcel y severas restricciones a su
libertad. A estos patrones se suma la detención de Steadman Fagoth Müller,
arrestado el 14 de agosto de 2024 tan solo 24 horas después de denunciar
públicamente la devastación de los bosques ancestrales y la invasión armada en
los territorios originarios; a pesar de que medios oficiales difundieron
imágenes de una visita en junio de 2026, sus familiares han denunciado la
imposibilidad de mantener contacto directo o verificar sus condiciones reales
de reclusión.
La criminalización ha
golpeado con igual dureza a los guardabosques y defensores de base en el
corazón de las reservas. El 18 de octubre, dos
viviendas fueron incendiadas en Dimanwas, territorio Mayangna Sauni As, en el
Caribe Norte. La Asociación Mayangna para el Desarrollo Social (AMDES) denuncia
una escalada de agresiones, despojo territorial y falta de protección efectiva
por parte del Estado.
Entre
las víctimas mortales figuran Dionicio Hernández Bruno y su hijo, Wilmer
Hernández Smith, asesinados durante un ataque atribuido a colonos armados.
El 5 de febrero de
2024, cuatro integrantes de la familia Bruno, defensores territoriales del
pueblo Mayangna, fueron condenados a 25 años de prisión en un proceso viciado y
cuestionado por organismos internacionales por la denegación del derecho a la
defensa. Como advirtió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en
su informe del 30 de octubre de 2025, el desmantelamiento intencionado de la
autogobernanza y la parálisis del saneamiento territorial no son omisiones
administrativas, sino los mecanismos que han facilitado la ocupación violenta
de las tierras indígenas y la entrega de sus recursos al capital minero.
Frente
a la consolidación del modelo extractivista, el Estado nicaragüense ha optado
por el desacato sistemático. A pesar de la sentencia histórica dictada por la
Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) el 18 de noviembre de 2024
que reconoció por primera vez la Libre Determinación como un derecho autónomo
de los pueblos Rama, Kriol y Creole de Bluefields, el régimen no ha ejecutado
una sola medida de saneamiento ni titulación. Al contrario, respondió otorgando
nuevas concesiones mineras a empresas chinas dentro de la Reserva Indio Maíz
(Thomas Metal, lote El Castillo de 39,172 ha) y en la comunidad de Tiktik Kaanu
(Nicaragua Xinxin Linze, lote Victoria de 33,910 ha), a las que se suma en el
tercer trimestre de 2026 el lote La Alforja en Laguna de Perlas.
La
respuesta del gobierno nacional ante la sentencia de la Corte IDH define la
política de exterminio que utiliza el Estado de Nicaragua hacia los pueblos
indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe ante el derecho colectivo a
sus tierras comunales en las Regiones Autónomas en los Ríos Bocay, Coco, Indio
y Maiz. Las acciones del Estado definen el desprecio hacia los derechos
colectivos de los pueblos para la administración de sus tierras comunales del
que son dueños de dominio pleno a como se define en los 23 títulos entregados a
estos pueblos en el marco de la Ley 445 y el derecho ancestral.
La
respuesta del Estado de Nicaragua ante la sentencia de la Corte IDH obliga a
analizar la política de gobierno nacional hacia los pueblos indígenas y
afrodescendientes en territorios ancestrales de la Mosquitia, dado que los
desplazamientos, las concesiones, los asesinatos, el intento de desmantelar las
estructuras comunales, territoriales y regionales demuestra que el gobierno
nacional no pretende coexistir con estas formas tradicionales de gobernanza en
territorios indígenas y afrodescendientes.
El
costo humano de esta defensa territorial ha sido el exilio, la cárcel o la
muerte. Liderazgos históricos viven en el desplazamiento forzado, mientras la
policía mantiene bajo vigilancia constante a las lideresas que permanecen en el
territorio. Para evitar poner en riesgo la vida de las víctimas, CALPI ha
decidido no convocar audiencias presenciales de supervisión ante la Corte IDH.
En
su lugar, las comunidades han desarrollado formas creativas y clandestinas de
resistencia. Se han conformado comisiones secretas y redes de confianza que
operan "detrás de la cortina" dentro de los territorios para
monitorear el avance de las maquinarias mineras, documentar las violaciones a
los derechos humanos y mantener la articulación con la diáspora. La estrategia de las comunidades es justicia y
reparación, las sentencias internacionales permanecen abiertas e intactas,
listas para ser ejecutadas cuando se restablezca la democracia.
Fuentes
esenciales:
1. OPIA (Observatorio de Pueblos Indígenas y Afrodescendientes):
Documentación sobre la Gobernanza Centralizadora Refractaria (GCR), la
imposición de más de 27 autoridades paralelas y la vigilancia sobre espacios
comunitarios.
2. CALPI (Centro de Asistencia Legal a Pueblos Indígenas): Análisis
jurídico del CPLI, la ilegalidad de las concesiones exprés, la «cláusula
del 1%» que formaliza colonos y el desacato del Estado.
3. Fundación PRILAKA: Análisis sobre
las cifras de población afectada e identificación conceptual de la invasión de
colonos.
4. AMDES y testimonios comunitarios: Investigaciones de defensores jóvenes
y testimonios directos de líderes Misquitos, Mayangnas y exautoridades
regionales.
5. Corte IDH: Sentencia del 18 de noviembre de 2024 sobre el derecho a la
Libre Determinación de los pueblos caribeños.
6. OACNUDH: Exigencia de investigación por la muerte bajo custodia del
líder Brooklyn Rivera.
7. CIDH: Informe del 30 de octubre de 2025 sobre agresiones, invasiones e
impunidad en condenas a defensores territoriales.
8. Leyes y Decretos: Ley 445, Ley 28, Ley 217, Ley 1248, Decreto
Presidencial 06-2025, Ley 1275 y el Tratado de Managua de 1860.
9. Catastro Oficial: Cifras de concesiones e inventario administrado por la
Procuraduría General de Justicia y el Ministerio de Energía y Minas.
10. Oficina del
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. (2025). Situación de
los derechos humanos en Nicaragua: Informe del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos (Documento A/HRC/60/, Tema 4 de la agenda).
Consejo de Derechos Humanos, 60.º período de sesiones. Organización de las
Naciones Unidas
Este reportaje. se
realizó con apoyo de la beca de producción periodística de DW Akademie y el
Instituto de Prensa y Libertad de Expresión (IPLEX). La beca es parte del
proyecto global “Space for Freedom” de la iniciativa Hannah Arendt, promovida
por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania.
San José. Costa Rica.
Lunes 26 de oct. de 2026
Noticias de Bluefields








