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¿ES CONSTITUCIÓN CHAMUCA?



 

INTRODUCCIÓN:

 

El otro día, viajando en el carro con Sergio Marín Cornavaca y quien es, director del programa “La Mesa Redonda” Le decía que no estaba de acuerdo que los medios independientes llamaran al mamotreto de la Rosario Murillo (Constitución Chamuca) que como politólogo y mi formación en las Ciencias Políticas, me chocaba a mis oídos y conocimientos teóricos. Y por lo cual iba a escribir una pequeña reflexión argumentando y partiendo desde mis conocimientos teóricos de la política. 

 

Ahora bien, en mis textos de teoría política, tengo en mi biblioteca: La Enciclopedia Política, Dos tomos del Diccionario de la Ciencia Política y el Léxico de la Política. En estos textos estaba buscando una definición condensada de la (Constitución Política) La que mejor he encontrado sintetizada es la de (Wikipedia) Quizás para algunos no seré un escritor serio por usar Wikipedia. Pero, por ahora, esta sirve a mi propósito. 

 

DEFINICIÓN DE CONSTITUCIÓN POLITICA:

 

Se le llama (Constitución Política) porque es el documento jurídico fundamental que “constituye” (establece, organiza, forma) el Estado, definiendo su estructura, poderes (legislativo, ejecutivo, judicial) y sus limitaciones. Es “política” porque regula la organización del “Poder Político” y la vida democrática, garantizando los derechos y libertades de los ciudadanos” (Wikipedia).Y para mí, también de las ciudadanas. 

 

Con respecto a esta definición de (Constitución Política),nos permite hacer una mirada crítica y analítica al comparar a lo que llaman (Constitución Chamuca). En primer lugar, (El mamotreto Chamuco) no cumple con la separación de los poderes como establece la definición (legislativo, judicial) estos conceptos no llegan a poderes, porque solo son mecanismo u órganos de represión al servicio del régimen Ortega-Murillo. En la segunda parte de la definición “Poder Político” lo dejó de ser hace mucho tiempo para convertirse en (Poder Represivo), porque no garantiza la democracia que sustenta las libertades y los derechos que tienen los ciudadanos y las ciudadanas (a la oposición, a las reuniones, a la libre circulación y a manifestarse públicamente y masivamente). Podrá ser cualquier cosa, menos (Constitución) aunque le pongan el apellido de (Chamuca) En alusión a la Señora Rosario Murillo. 

 

TIPOS DE CONSTITUCIONES:

 

Por lo que se refiere a los tipos de constituciones, lo voy a reducir a tres tipos, porque existe un gran universo de constitucionesA través de la historia han existido, peroalgunas, por suerte ya pasaron a la historia y no existen, pero dan la impresión de querer resucitar. La primera, (la constitución otorgada) era el resultado de una concesión que daba el monarca de turno en repuestas a las peticiones de los súbditos. (no había ciudadanos y ciudadanas), La segunda, (las constituciones pactadas),son las que nacen de un pacto del gobernante y del pueblo como resultado de dos voluntades equivalentes. La tercera, (las constituciones democráticas) es la que se forma de las entrañas de la “comunidad organizada políticamente”. Mediante sus representantes reunidos en “asamblea constituyente” o directamente por medio de un “referéndum” Por aclaración, estas constituciones democráticas son frutos de la voluntad unilateral de las y los gobernados. Es “unilateral” porque responde a la matriz del pueblo en el principio sin ambigüedades “a la soberanía popular” La cual no es delegable y solo le pertenece a la ciudadanía. 

 

Es importante señalar, en estos tres tipos de constituciones no encaja el “mamotreto Chamuco” En la primera, porque el régimen no es un sistema (monárquico). En el segundo, porque el pueblo no hasolicitado hacer un pacto con un criminal por una (constitución pactada). Y, la tercera, (Constitución Democrática). No lo es porque fue impuesta desde la voluntad del tirano y de la tirana para auto designarse el cargo de “Copresidentes”. El (Mamotreto Chamuco) surge de los caprichos autoritarios, de la megalomanía, adicción al poder, al robo de recursos de todo tipo, de la pareja dictatorial. Quienes, por sus egos desmedidos, arrogancias y narcisismo: Son incapaces de escuchar los consejos de sus asesores y las asesoras. Los cuales los llevan a perder contacto con la realidad cotidiana. Son enfermos por la lujuria del poder represivo.

 

CONSTITUCIÓN DEMOCRÁTICA EN PAUSA:

 

Es importante destacar, en Nicaragua tenemos una“Constitución Democrática” nació de una “consulta popular” La cual tiene legitimidad, autoridad moral y basada en una ética, porque le da origen desde las entrañas del pueblo en su mayoría. Sin embargo, existieronnicaragüenses que no estaban de acuerdo. La democracia no puede satisfacer a todos y todas, pero es un derecho a disentir. En dicha democracia se toman las decisiones por consenso de la mayoría y las mismas se dividen en: mayoría simple, mayoría absoluta y mayoría calificada. 

 

El (Mamotreto Chamuco) o bien (mamotreto de reforma Chamuco). No realizó ningún proceso como lo establece la ley.

Lo único que realizó fue aprobar su (Mamotreto Chamuco) en dos legislaturas de su órgano represivo mal llamado (Asamblea legislativa). Es más, los pseudos legisladores no tienen una fuente de legitimidad, porque no fueron elegidos por las y los votantes. Hay que recordar que Daniel Ortega en su primera reelección del 2011 fue inconstitucional, porque la Constitución prohibía la reelección. (Artículo 147. Inciso a). Que la corte suprema de ese tiempo le haya dado un fallo pasando por encima de la Constitución para reelegirse no lo inhibide de ser inconstitucional hasta el día de hoy. Así que, lo actuado es ilegal y de facto. En un Estado de derecho a los miembros de esa corte que emitieron esa resolución, los hubieran enjuiciados y puestos en la cárcel por violadoresa la ley fundamental. El juego democrático es la alternancia del poder político. Lo cual estos delincuentes eliminaron favoreciendo al dictador Daniel Ortega. Quien posiblemente les tiro unos cuantos huesos (sobornos en dólares y prebendas). Un solo ciudadano que representaba así mismo, lo declaro presidente. Puesto por conveniencia y no por honorabilidad y capacidad. El señor Roberto Rivas de dudosa reputación de sobrada su honestidad y transparencia. Ya partió de esta vida y fue a entregar suscuentas al creador. Ustedes ya saben dónde se encuentra ahora pagando sus maldades. 

 

Otro tanto puede decirse, las nicaragüenses y los nicaragüenses tenemos una (Constitución Democrática) que la dictadura la ha puesto en (pausa) para usar su (Mamotreto Chamuco Represivo). A ese (Mamotreto Chamuco) es rechazado por la mayoría calificada de las y los nicaragüenses. Es decir, una vez expulsada la tiranía totalitaria, criminal y absolutista, podemos sacar la (Constitución Democrática) de su estado de “pausa para echarla andar” A mi juicio, la (Constitución Democrática) no está reformada por el (Mamotreto Chamuco) porque este no tiene una fuente de legitimidad. Todo lo actuado es ilegitimo. La Constitución la podemos retomar desde antes del 2006, porque para las elecciones del 2006, los caudillos Daniel y Arnoldo se pusieron de acuerdo para reformar dicha (Constitución) y unas de las barbaridades fue eliminar el aborto terapéutico afectando a miles de mujeres provocando muerte en las víctimas, dolor y lutos en los familiares.

 

PARA FINALIZAR:

 

Lo más importante que tenemos las y los nicaragüenses es la (Constitución Democrática), dicha constitución está en la categoría de las escritas porque la hace sistemática, precisa de las normas que contienen. Cabe añadir, esta Constitución es codificada, porque solemnemente se promulgó y ella somete la conducta del Estado a su ordenamiento jurídico y político. Es un documento unitario con sus diferentes secciones y articulado que regula a todas las instituciones y los principios de la convivencia política y social. Que el régimen sanguinario la desconozca es su problema. No es un problema de la oposición y del pueblo.

 

Sin embargo, he escuchado a diferentes opositores y opositoras en varios programas de los medios independientes exponiendo: en una negociación con el régimen, se le va a solicitar las derogaciones de las leyes represivas y promulgar las nuevas reglas del juegoCreo que eso será un error político, porque se convertiría la “pseudo asamblea represiva” en legalidad y legitimidad que nunca ha tenido de parte del pueblo nicaragüense, porque nunca a legislado” para los ciudadanos y las ciudadanas. En mi criterio, en una posible negociación con la dictadura es activar nuestra (Constitución Democrática) donde se discuta el año de activación y sacarla del estado de “pausa” que la tiene en estos momentos el régimen criminal. Jamás negociar que su aparato represivo y autoritario como es la “pseudo Asamblea haga legislaciones, porque nos convertimos en cómplices y le damos legitimidad. La cual nunca ha tenido y nunca debe de tenerEllos se inventaron su (Mamotreto Chamuco). Al cual desconocemos. Es importante ser firme en la negociación.

 

Según, algunos postulados de la teoría política. En una reforma (Constitucional): “La integridad territorial, los derechos y las garantías de los ciudadanos y lasciudadanas son (irreformables)

Es decir, son sagrados, divinos, santos, intocables,irrenunciables e insustituibles. El (Mamotreto Chamuco) surge desde las distorsiones de la realidad política de la pareja criminal. 

 

El autor de la Enciclopedia de la Política, Rodrigo Borjaafirma: “El esquema constitucional español de aquella época (si acaso puede considerarse constitución al conjunto de normas dictadas autocráticamente por Francisco Franco) … Por cierto, que es este ejemplo, no es del todo pertinente, puesto que el régimen franquista no fue un régimen constitucional. Las leyes se hacían y se deshacían por voluntad unilateral del tirano”. Es lo mismo que ha pasado con los tiranos Ortega-Murillo en su (Mamotreto Chamuco) queriendo elevarlo a “Constitución”. No pasa de ser un panfleto ridículo, aunque muy extenso, que produce burlas.  

 

Es pertinente destacar, que la afirmación de este gran teórico y expresidente del Ecuador se conjugaron con el lema: “Sin práctica revolucionaria, no hay teoría revolucionaria” Rodrigo ha tenido el privilegio y la dicha de vivir en su existencia la teoría y la praxis políticacomo presidente. Y esta es una exigencia de la “Teología de la Liberación”. (Ver, juzgar y actuar). 

 

Se debe de asegurar sin temor, porque es la verdad,¡cuando gritamos a todo pulmón que la gente desnacionalizada es nicaragüense! Estamos recurriendo a nuestra (Constitución Democrática). A los artículos: 20 y 22. Asimismo, cuando sostenemos que regresaremos a Nicaragua es porque los hacemos desde nuestra (Constitución Democrática). En el capítulo 1: Derechos Individuales. Cuando exigimos elecciones presidenciales libres, transparente y observadas por la comunidad internacional, es porque está establecido “en la Constitución en (pausa)”. En el capítulo II. Derechos Políticos.

 

Por último, La sugerencia para las y los negociadores de la oposición en un futuro inmediato con el régimenorteguista. Jamás deben de permitir que el sistemaorteguista-murillista se les impongan con su (Mamotreto Chamuco). Hay que hacerlos regresar a la (Constitución Democrática) y sacar de la negociación a su (Mamotreto Chamuco), porque no es (Constitución Política). A como se ha venido argumentando y quedando demostradodurante este escrito, el cual está sustentado en la teoría política.

 

Javier Tórrez Bermúdez

Politólogo y teólogo

26 de febrero de 2026

 

¿Therians en Costa Rica? Identidad digital y tendencias que cruzan fronteras

 




Estos días iba a traerles una publicación sobre la obra del director Steven Spielberg, en especial de Ready Player One.

Pero el movimiento en redes me hizo cambiar el enfoque.


Vamos a hablar de los therian.


🧠 Cuando la identidad se convierte en conversación digital

En redes sociales como TikTok, el fenómeno therian ha ganado visibilidad en las últimas semanas. Se trata de jóvenes que expresan una conexión interna con un animal específico —al que suelen llamar “teriotipo”— y lo manifiestan a través de contenido digital, máscaras, movimientos o encuentros con otras personas que comparten esa identificación.


Para algunos, es una vivencia identitaria.

Para otros, una forma de expresión simbólica.

Para muchos, simplemente una tendencia viral impulsada por el algoritmo.


Lo cierto es que el debate ya está abierto.


🌎 ¿Dónde es tendencia?

El fenómeno ha tenido mayor visibilidad en países de América Latina y Europa, donde incluso se han reportado encuentros organizados en espacios públicos. Como ocurre con muchas subculturas digitales, lo que inicia en comunidades pequeñas puede amplificarse rápidamente cuando entra en el radar masivo.


Internet no crea necesariamente las identidades, pero sí acelera su visibilidad.


🇨🇷 ¿Ha llegado a Costa Rica?

En Costa Rica no se han reportado grandes concentraciones públicas vinculadas al movimiento. Sin embargo, sí hay conversación en redes sociales: memes, debates y opiniones encontradas.


Eso significa algo importante: el tema ya está circulando.


Y cuando una tendencia circula digitalmente, no es descabellado pensar que eventualmente encuentre espacios físicos, aunque sean pequeños o informales.


🤔 ¿Cómo podría reaccionar el país?


Si algo caracteriza a Costa Rica es su mezcla de curiosidad, humor inmediato y debate social.


Probablemente veríamos:


  • Reacciones en tono de meme.
  • Discusiones generacionales.
  • Opiniones divididas entre quienes lo ven como expresión válida y quienes lo consideran exageración digital.

No sería la primera vez que una tendencia nacida en internet genera desconcierto local. Cada generación redefine los límites de la identidad y la expresión, y la anterior suele observar con escepticismo.


🪞Más allá del morbo


Más que centrarnos en lo llamativo —máscaras o comportamientos— quizá la conversación interesante está en otro punto:


¿Por qué cada vez más jóvenes encuentran en internet el espacio para explorar quiénes son?


Las redes sociales no solo conectan personas. También crean comunidades alrededor de experiencias compartidas que antes podían sentirse aisladas.


El fenómeno therian puede parecer extraño desde fuera. Pero, como muchas expresiones juveniles antes que esta, probablemente sea parte de un proceso más amplio de búsqueda de pertenencia e identidad en la era digital.


Y Costa Rica, como cualquier país conectado, no está al margen de esa conversación.


¿Es Bayardo Arce un preso político?



Por las declaraciones que diera Juan Diego Barberena al medio de comunicación “Realidades”, donde de pasada aseguró que Bayardo Arce era un preso político y que también lo fue Humberto Ortega hasta su muerte, Juan Diego describe el contexto que da sentido a la afirmación de que Arce es un “preso político”. Mientras, los que no están de acuerdo no lo abordan desde dicho contexto. Sin embargo, esa afirmación ha causado, en una parte de la oposición y en el sector que esta representa, un rechazo a dicho señalamiento.


Motivado por esas reacciones, quiero escribir mi punto de vista, no desde una posición ingenua, sino desde mi posición política y activa. En las ciencias sociales nadie escribe desde la neutralidad; todos y todas lo hacemos desde donde estamos posicionados. Por la experiencia de lo vivido somos lo que somos y transitamos por muchas vías hasta que la muerte le pone punto final.


Ahora bien, mi posición, según cómo he visto a Bayardo: en los ochenta era uno de los comandantes de la revolución y parte del gobierno sandinista. Algunas personas y algunos extranjeros con los que tenía contacto lo llaman “comandante Ron Plata”. Con el retorno de Daniel Ortega a la presidencia, pasó a ser un “operador político”, hasta que lo marginaron, comenzando a cobrarle impuestos exagerados de sus negocios y luego confiscaron sus propiedades, las cuales había adquirido por ser parte de la maquinaria de corrupción. Y como la familia dictadora es juez y parte, no puede ser una fuente creíble. Lo acusan de haberse robado el dinero de la cooperación venezolana. Porque cuando dicen 5000 mil millones de dólares, automáticamente me recuerda la cooperación venezolana. ¿No será una táctica para lavarse la cara la pareja codictadora? Es decir, ¿echarle toda la culpa a Arce para que ellos queden limpios ante la rendición de cuentas que le deben a Venezuela, al pueblo de Nicaragua y a la comunidad internacional? No que Bayardo no sea ladrón. Las pruebas de que amasó una gran fortuna y su estilo de vida sobreabundan, porque con su salario nunca hubiera hecho esa fortuna.


Bayardo Arce se plegó al régimen orteguista no por ingenuidad, sino porque él también es corrupto. Como operador político apoyó al régimen asesino y delincuente, lo que lo convierte en cómplice. En el proceso de transición y justicia para la nueva Nicaragua postdictadura se debe llevar a cabo una investigación exhaustiva sobre los crímenes de Arce para que le caiga todo el peso de la justicia y así pagar sus crímenes, incluyendo los asesinatos de los que es cómplice.


PENSADORES DE LA TEORÍA POLÍTICA


Antes de todo, recurramos a algunos pensadores de la teoría política que escribieron sus apreciaciones, que aún hoy día nos iluminan en nuestra experiencia como seres sociales. A Aristóteles se le atribuye la frase: “El hombre es un animal político”. En su libro “La política”, Aristóteles afirma que el hombre es esencialmente un animal (naturaleza) social, racional y político. Eso es porque el hombre y la mujer tienen tres componentes principales e indivisibles, como sigue: su naturaleza (lo animal), sus hábitos (cómo vive) y su capacidad de hablar (que se convierte en palabra para pensar o razonar). Es el único animal que razona. Pero muchas veces vuelve a su estado primario (animal irracional-lobo de sí mismo).


Según se expone en “La política”, la palabra le da al ser humano el poder de ser deliberativo. Esta es la base del ser político de los ciudadanos: su capacidad de razonar y escoger lo mejor para la convivencia. Las élites del poder han administrado la palabra del pueblo y han segmentado a la población en clases sociales (en la polis) para el provecho de dichas élites (ciudad-Estado), vendiendo e imponiendo la idea de que todo es en beneficio común de la población. Estas ideas afirman que ningún ser humano puede vivir fuera de la comunidad política. Estamos atrapados con una guillotina que es el ordenamiento jurídico, porque nos aplican la ley. Fuera de “la polis” (ordenamiento jurídico-social) no es posible vivir fuera de ella; dentro es necesario ajustarse a las leyes que el pueblo no legisla. Es decir, que la comunidad política trasciende todos los ámbitos de la vida del ser humano (sectores populares). Para los poderosos no aplica, ellos ahora son ciudadanos (planetario). A juicio de los expertos, este modelo político ya está desgastado y obsoleto, ya que a las y los ciudadanos los usan como votantes cada cuatro años. La propuesta es crear un nuevo modelo de una democracia participativa y dejar el de representación y delegación. Porque en la práctica los legisladores se representan a ellos mismos y al capital que les financian sus campañas.


Es importante exponer que, de todos los poderes que existen en la sociedad, el poder político es el más eficaz porque tiene una cobertura totalizadora donde impone su voluntad a la población, ya sea por las buenas o por las malas, porque cuenta con sus fuerzas represivas, que tiene a su disposición 24/7 (ejército, policía, sistema jurídico y cárceles). El poder político les ha fascinado desde los tiempos remotos: faraones, césares hasta nuestros días, porque pueden convertirlo en personal y absoluto como de su propiedad privada. Muchos políticos, ante la disyuntiva entre poder político o la muerte, terminan aplastados por sus propias ambiciones. El último ejemplo es Nicolás Maduro. ¿Será el mismo destino de la codictadura? La búsqueda, la conquista y el mantenimiento del poder político ha fascinado, los ha hechizado, los ha deslumbrado, manteniéndolos en un estado de alucinación a todos los que quieren conquistar el poder político, debido a que brilla con luz propia sobre los otros poderes de la sociedad. Es la máxima expresión de la sociedad organizada políticamente.


Por ese prestigio y atracción que tiene el poder político es que Absalón no dudó en derrocar a su padre, el rey David, según el relato bíblico. El rey David, ante el intento de ser derrocado por su hijo, no lo vio como su hijo, sino como su enemigo político, y no dudó en mandar a su general para eliminar a su rival político. En otro momento, el rey David sufrió otro intento de derrocamiento de otro hijo, como fue Adonías, pero David no lo vio como una amenaza porque contaba con 50 hombres y no un ejército, como sí lo tenía Absalón. Pero cuando Salomón asumió el poder político heredado por su padre, usó a la doncella Abisag para eliminar a Adonías, no importando que eran hermanos. Así evitaba cualquier amenaza de derrocamiento por este.


A Julio César lo apuñalaron un montón de senadores, y a quien consideraba su hijo, Marco Junio Bruto. Según el relato, le dieron 23 puñaladas. Y se le atribuye la frase “Tú también, Bruto”, que significa que, por la conquista del poder político, lo hacen como sea y deja de manifiesto la traición del que consideraba su hijo adoptivo y protegido. Maquiavélico lo resumió siglos después: “El fin justifica los medios”. ¿La traición que le sucedió a Maduro andará rondando en El Carmen? El tiempo nos dirá.


¿ARCE ES UN PRESO POLÍTICO?


Por los argumentos anteriores en este escrito, considero que Bayardo Arce es un preso político. Por su figura histórica y su actividad permanente con la mafia orteguista, conoce muy bien a la bestia por dentro y podría atentar para hacerse del poder con todos los de la vieja guardia del sandinismo. Ya que la dictadura criminal asesinó a Hugo Torres Jiménez y a Humberto Ortega, figuras que bien hubieran pasado por “negociadores” con Washington, ahora es mejor echar preso a cualquiera que mínimamente atente contra el absolutismo demente de Ortega-Murillo. No decimos que Arce estaba fraguando un golpe a la dictadura, porque basta con la mentalidad paranoica pensarlo para proceder a las eliminaciones sistemáticas de todo sospechoso.


Es importante aclarar: Arce no es un preso político Azul y Blanco o autoconvocado y tampoco debe compararse como un preso político Azul y Blanco. El Azul y Blanco es otra categoría y de otra dimensión. Es un preso político porque Rosario lo consideraba un enemigo político y un obstáculo para sus pretensiones de mantener el poder. No lo tiene preso por ladrón, por corrupto, por delincuente, por crimen organizado, por asesino, por mafioso, etcétera, cosas de las que la población opositora lo acusa y que efectivamente es, sino por ser considerado un peligro al proyecto dinástico dictatorial de la familia Ortega-Murillo.


Vale la pena hacer hincapié: la mafia orteguista destruyó el Estado nicaragüense de derecho hasta llevarlo a escombros y hacer de esos escombros una mafia de narcotraficantes, delincuentes y homicidas. En estos pedazos la corrupción campea y operan los partidos colaboracionistas y cómplices del orteguismo. Muchas veces la dictadura echa presos a alcaldes colaboracionistas; nos preguntamos: ¿son o no presos políticos? Los sectores de la oposición denuncian que estos colaboracionistas son parte de la mafia que controla el poder y, por tanto, se vuelven cómplices. Ahora, ¿son o no presos políticos? Recuerden que son liberales y de otros partidos zancudos. Algunos no han caído en desgracia, pero los que han sido desechados fueron parte de la maquinaria de horror, terror y represión, y no levantaron sus voces de protesta en la seudo Asamblea y en las alcaldías que administraban antes de ser desechados y ser puestos en las cárceles.


EN CONCLUSIÓN


En ese mismo orden de ideas, Arce ha sido cómplice, pero, al igual que los políticos colaboracionistas de otros partidos zancudos, no cayó preso por corrupto, sino porque representa un peligro para Rosario Murillo y el proyecto de sucesión dinástica. Así que Arce es un preso político porque la motivación de su encarcelación es política. Aunque no es un preso político Azul y Blanco, es un preso político resultante de la decadencia, contradicciones y proceso de implosión que vive la maltrecha estructura mafiosa orteguista.


Javier Tórrez Bermúdez

Politólogo y teólogo.

17 de febrero de 2026

San Valentín en tiempos de igualdad: repensar el amor más allá del consumo

 

Cada 14 de febrero, las vitrinas se llenan de corazones, promociones y mensajes que exaltan el amor romántico como centro de nuestras vidas. Pero pocas veces nos detenemos a preguntarnos: ¿qué idea de amor estamos reforzando?


Desde una mirada de este medio, el amor no es solo un sentimiento privado. Es también una construcción social. Las narrativas que consumimos —en la publicidad, en las redes sociales y en los espacios laborales— moldean expectativas sobre roles de género, cuidado y poder.


Históricamente, a las mujeres se les ha asignado el rol de sostener emocionalmente a los demás: cuidar, escuchar, comprender, adaptarse. En el ámbito organizacional, esta carga también aparece. Son muchas veces las mujeres quienes asumen tareas invisibles: organizar celebraciones internas, mediar conflictos, mantener el “buen clima” laboral.


Repensar el amor en clave feminista no implica rechazarlo, sino ampliarlo. Significa reconocer el valor del autocuidado, la corresponsabilidad y las relaciones basadas en respeto y equidad. Significa también preguntarnos cómo las organizaciones pueden construir culturas laborales donde el cuidado no recaiga siempre en las mismas personas.


En este San Valentín, quizás el gesto más transformador no sea un regalo, sino una conversación incómoda pero necesaria:

¿Cómo distribuimos el poder y el cuidado dentro de nuestros equipos?

¿Qué prácticas refuerzan desigualdades sin que lo notemos?

¿Cómo construimos entornos donde el bienestar sea responsabilidad colectiva?


Hablar de amor también es hablar de justicia.


El silencio después del Oscar: ¿qué pasó con Rami Malek?

 

Por Alex Desjardins



Cuando era pequeña, una de mis películas favoritas era Night at the Museum. La veía una y otra vez, como solo se repiten las historias que nos acompañan en la infancia sin que entendamos del todo por qué nos gustan tanto. Me sabía escenas completas. Anticipaba los chistes. La ponía incluso cuando ya sabía exactamente cómo terminaba.


En ese momento no pensaba en actores, trayectorias ni premios. Solo disfrutaba la película.


Hace poco decidí volver a verla. No fue un plan nostálgico elaborado, simplemente apareció frente a mí y la dejé correr. Y de pronto, en medio de una escena que ya conocía de memoria, lo vi distinto. Ahí estaba él: Rami Malek.


Pero esta vez no era solo un personaje más dentro de una historia divertida. Esta vez lo reconocí. Sabía quién era. Sabía que años después ganaría un Oscar. Y esa sensación —la de descubrir que había visto crecer a un actor sin darme cuenta— fue extraña y casi conmovedora.


Después lo identifiqué en The Twilight Saga: Breaking Dawn – Part 2. Para entonces ya empezaba a ser más consciente de los rostros, de los nombres, de quién estaba construyendo una carrera sólida en Hollywood. No era todavía el protagonista absoluto de todo, pero su presencia comenzaba a sentirse constante, reconocible.


Luego llegó el momento que lo cambió todo: su interpretación de Freddie Mercury en Bohemian Rhapsody.


Esa película no fue solo un éxito mundial. Para mí fue algo más personal. Conmemoraba a uno de mis artistas favoritos en el ámbito musical. Era una historia que conectaba con recuerdos, con canciones que forman parte de mi vida. Ver esa transformación en pantalla fue impactante. No era simplemente caracterización; era intensidad, vulnerabilidad, entrega.


En mi casa también estaba presente de otra forma. Mi papá veía Mr. Robot. Yo no seguía cada episodio, pero sabía que ese actor del que hablaban los críticos, el que interpretaba a un protagonista complejo y distinto a los moldes tradicionales, era el mismo que yo había visto años atrás sin imaginar lo que vendría después.


Y entonces llegó el Oscar.


El momento cúspide. La validación máxima. El discurso. Las fotografías con la estatuilla. El reconocimiento global. Todo indicaba que ese era solo el inicio de una etapa aún más grande, más visible, más dominante.


Pero después… silencio.


O al menos, así lo sentí.


No volvió a estar en todas partes. No ocupó cada conversación sobre cine. No se convirtió en ese actor omnipresente que aparece en todas las franquicias. Simplemente dejó de sentirse inevitable.


Y ahí empezó mi pregunta: ¿realmente desapareció? ¿O simplemente dejó de ser tendencia?


Estamos acostumbrados a medir la relevancia por la frecuencia con la que alguien aparece en redes sociales o domina titulares. Si no vemos constantemente un nombre en el algoritmo, asumimos que ya no está. Pero una carrera no siempre se construye desde el ruido.


Rami Malek nació en 1981 en Los Ángeles, hijo de inmigrantes egipcios. Estudió teatro y comenzó su carrera con pequeños papeles en televisión antes de consolidarse en el cine. Durante años fue ese actor que aparecía en producciones importantes sin convertirse aún en el centro de atención. Su perfil nunca fue el del galán clásico de Hollywood. Su presencia es distinta: contenida, intensa, enigmática. Tal vez por eso su ascenso fue progresivo y no explosivo.


Después del Oscar, su carrera no se detuvo. Pero tampoco volvió a tener el mismo nivel de ruido mediático.


Uno de sus movimientos más visibles fue su participación como villano en No Time to Die, la última entrega de James Bond protagonizada por Daniel Craig. En teoría, formar parte de una franquicia histórica debería haberlo mantenido en el centro de la conversación cultural. Y, sin embargo, aunque la película fue relevante, su papel no generó el mismo fenómeno que Freddie Mercury.


Ahí es donde la comparación se vuelve inevitable.


Después de interpretar a un ícono musical que trasciende generaciones, cualquier otro personaje puede sentirse más pequeño. No necesariamente porque lo sea, sino porque el impacto cultural previo fue gigantesco. Cuando un actor alcanza un punto tan alto, el listón se vuelve casi imposible de superar.


Pero su trayectoria posterior muestra algo distinto: una búsqueda menos estridente. Ha participado en proyectos variados, algunos más comerciales, otros más discretos. Y esa discreción puede confundirse fácilmente con ausencia.


También existe el peso simbólico de ganar un Oscar relativamente joven. El premio no solo abre puertas; también impone expectativas enormes. Se espera que cada siguiente papel sea igual o más impactante. Se espera reinvención constante. Se espera omnipresencia. Y cuando eso no ocurre de manera espectacular, la narrativa externa cambia rápidamente.


Pero quizá el problema no es su carrera. Quizá es nuestra forma de consumir fama.


Vivimos en una era donde la relevancia parece medirse en tendencias y algoritmos. Si un nombre no aparece constantemente en nuestra pantalla, asumimos que perdió impacto. Sin embargo, la industria del cine no siempre funciona bajo esa lógica inmediata. Muchas carreras sólidas se construyen en espacios más silenciosos, lejos del ruido constante.


Y también está la dimensión humana. Después de una exposición tan intensa como la que acompañó a Bohemian Rhapsody, es posible que la prioridad no sea repetir el mismo nivel de visibilidad, sino elegir con más cuidado. Malek nunca ha sido una celebridad que domine titulares por polémicas o por presencia constante en redes sociales. Su figura pública siempre ha sido más reservada.


Tal vez el silencio después del Oscar no sea vacío.

Tal vez sea selectivo.


Volver a ver aquella película de mi infancia me hizo darme cuenta de algo más profundo: crecí viendo a este actor en distintas etapas de mi vida sin ser plenamente consciente de ello. Primero como personaje secundario. Luego como parte de una saga juvenil. Más tarde como la representación de uno de mis íconos musicales favoritos. Y finalmente como ganador del premio más importante del cine.


Quizá lo que cambió no fue su carrera, sino la intensidad con la que lo mirábamos.


Tal vez la pregunta no es qué pasó con Rami Malek.

Tal vez la pregunta es por qué dejamos de prestar atención cuando el ruido bajó.


Y quizá, en ese silencio, también hay una lección sobre cómo medimos el éxito, la fama y la permanencia en una industria que vive obsesionada con lo inmediato.


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