Wattpad: entre refugio, caos y migración, todo lo que dejamos escrito sin saberlo
Por Alex Desjardins
Wattpad fue mi salvación… y también mi trauma constante.
La verdad es que mi historia con Wattpad no empezó en 2018.
Empezó mucho antes… por ahí del 2012 o 2013, cuando escribir era más un escape que un plan.
Tenía una historia en mente.
Una que, hasta hoy, no he terminado de escribir.
Pero si soy honesta, en ese tiempo no estaba ahí para escribir.
Estaba ahí para leer. Para perderme.
Leía de todo.
Historias de “TN”, nombres con guiones, fanfics, tramas que a veces no tenían sentido… y textos con errores que hoy probablemente no dejaría pasar.
Pero en ese momento, nada de eso importaba.
Porque no era perfección lo que estaba buscando.
Era sentir algo.
Era olvidarme de todo lo demás.
Y sí… también encontré joyitas.
Historias que sí valían la pena.
Que estaban bien escritas, o al menos lo suficiente como para quedarse conmigo.
De esas que uno no olvida tan fácil, aunque pasen los años.
Y todavía me acuerdo de una en particular.
No era perfecta —ni cerca— pero la autora decía que quería ser escritora… y que esa misma historia la había hecho decidir estudiar eso.
Y eso se me quedó.
Porque en medio de todo ese “caos”… había gente soñando en voz alta.
Tal vez no eran las mejores historias.
Pero eran reales.
Y eso, en ese momento, era suficiente.
Años después, en Nicaragua, la historia tomó otro rumbo.
Ahí conocí a un amigo gracias a un proyecto personal que yo tenía en YouTube.
No fue la escritura lo que nos unió al inicio, pero, sin buscarlo, Wattpad terminó siendo un punto en común.
Él escribía poesía.
Yo seguía escondiéndome detrás de un perfil que no quería explicar demasiado.
Cada quien hacía su camino por separado.
Sin decir mucho.
Sin entender del todo lo que estábamos construyendo.
Hasta que un día, él dejó de publicar.
No fue una decisión creativa.
Había perdido el acceso.
Y su historia —como muchas en esa plataforma— quedó abandonada.
La mía también, por un tiempo.
Con los años, la vida cambió.
Migrar no solo implica moverse de un país a otro.
También implica dejar versiones de uno mismo en lugares que ya no existen de la misma forma.
Y en medio de todo eso, volví.
Volví a Wattpad.
No como la persona que empezó en 2012.
No como la que leía para escapar.
Sino como alguien que ahora entiende que escribir también es una forma de quedarse.
De reconstruirse.
De no perderse del todo.
Hoy sigo teniendo esa historia en la mente.
La que nunca terminé.
Y tal vez eso es lo que más me pesa… o lo que más me acompaña.
Porque a veces no se trata de cerrar las historias.
Sino de aceptar que hay versiones de nosotros que siguen escribiéndose, incluso cuando creemos que ya las dejamos atrás.
¿Vos también encontraste refugio en una historia que nunca terminaste?
